Mostrando entradas con la etiqueta Top Throttle. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Top Throttle. Mostrar todas las entradas

24 diciembre 2018

Las historias del Top Throttle. ¡¡¡Feliz puta Navidad!!! ¿Feliz?

La navidad podría considerarse como una época de terror para los niños en Rosetown. Nick Orville, estaba empeñado un año tras otro, en realizar el papel de Santa Claus, en la entrada de la tienda de ultramarinos de la vieja Agnes. Y siempre lo conseguía, pues nadie más quería hacer el papel blandengue de adular a unos cuantos mocosos.

Nadie en el pueblo sabe por que Nick acabó así, entregado a la bebida. De joven era un tipo educado, callado y tímido.... La causa de su estado podría deberse a un desamor que no conozco, o quizá a las incesantes discusiones con su padre que acabaron por hacer que se fuera de casa muy pronto.
Sin embargo, se comenta que el verdadero motivo era que en realidad a Nick no le gustan las chicas, y que prefiere otras cosas.... La verdad es que en un pueblo tan cerrado de mollera como este, ese tipo de cuestiones no tiene cabida. De hecho, nadie pudo descubrir una relación de tendencia pecaminosa. Hasta es posible que fuera mentira.....
Recibió varias palizas de los chicos de su edad, por ese motivo, y se comenta que alguna de ellas le dejó graves problemas en la cabeza.
En Rosetown solo se puede ser temeroso de Dios y Nick podría haber cruzado la linea roja.
En todo caso, no parecía que tuviera maldad, ni mal corazón. Solamente se encerró en su mundo, en el que vivía el en solitario, junto con su botella de Whisky. Deambulaba entre granero y granero, sin que sus dueños se preocuparan por ello. Simplemente Nick decidió pasar allí la noche.... no había peligro. Solamente su olor, era lo que molestaba hasta a los animales.... se dice que no se lavó nunca....

Hoy es día 24 de Diciembre, y estoy observando desde el interior del Top Throttle, como Nick se dispone a escenificar su papel. El problema…..   es que parece que se tambalea más de la cuenta, y seguramente lleva muy “poca sangre en su alcohol”. Es uno de los borrachines “oficiales” del pueblo. No se le conoce trabajo alguno, y nadie sabe cómo lo consigue, pero siempre tiene una botella de whisky en su mano. Su aspecto resulta verdaderamente apropiado para interpretar a Santa Claus. Su barba blanca, si hubiera estado limpia, algo que nadie ha visto jamás, y su prominente barriga, resultan muy adecuados para enfundarse el traje de tan bondadoso personaje.

Agnes, a la que todos los niños llamaban tía, era tan rápida regalando buenas palabras, como extendiendo la mano para cobrar la mercancía. Eso si, todos los años parecía ser más desprendida en la Navidad, e incluso era capaz de regalar algún caramelo del año anterior, a algún niño que se quedaba embobado viendo el saco que los contenía.

Era una persona agradable, siempre y cuando todo transcurriera bajo los cánones estrictos del comercio: “yo vendo, tu pagas”. Si no era así, su mirada se hacía más aguda, su voz se transformaba, cambiando a un tono más grave, y su entrecejo, bastante poblado por cierto, se fruncía, mostrando un aspecto bastante menos amable. Y desde luego, si algo salía mal, su lengua viperina se encargaba de ejecutar a su oponente, transmitiendo a todo el pueblo la maldad de su enemigo…..   algo difícil de soportar, pues todo el pueblo iba a comprar a su tienda, y se quedaba charlando con ella en algún momento del día

Me levanté de la mesa y me dirigí a la tienda para ver mas de cerca el espectáculo montado por Nick, no sin antes echarle una mirada a mi querida “Bonnie”, que esperaba paciente en la puerta del Top, como si de una caballo atado se tratará. Mi fiel compañera, cada vez acusa más el paso de los años, pero ahí sigue servicial y dócil, siendo testigo de todos los recuerdos y vivencias de mi vida.

Tras apoyarme en una de las columnas de madera del porche de la tienda, me dediqué a observar la escena……  ciertamente no podía ser más desalentadora……

Había una cola de niños pequeños esperando para ser atendidos por un Santa Claus, que resultaba de todo menos adorable….  Todos lloraban, pues no querían acercarse a un ser que en la realidad era un tipo sudoroso, con la barba amarilla, debido a que hacía muchos días que no entraba en contacto con el agua, y con la cabeza mirando hacía el suelo mientras oscilaba de un lado a otro, una y otra vez, por culpa de los efectos de la botella, que solo el sabría lo que llevaba dentro.

Me encontraba a unos cinco metros del lugar, y el olor a sudor y a alcohol ya resultaban bastante insoportables. De hecho, en algún momento me tuve que tapar la nariz…..

El color de su traje, que originalmente se adivinaba rojo, ya había perdido tan estimulante color…..  lleno de agujeros, y de manchas producidas por Dios sabe que sustancias. Tenía una costra dura, de color parduzco, en la zona de sus muslos y en uno de sus costados, difuminándose en su espalda. Claramente era donde se sentaban los niños y pasaban su brazo para no caerse, dada la poca estabilidad del personaje. Muchos años, muchos niños…..   y poca agua y jabón

Los niños seguían llorando, mientras hacían cola….   no podía ser más dantesco….  de repente ocurrió algo estremecedor. Haciendo acopio de sus escasas fuerzas, Nick quiso gritar un “¡¡¡How, how, how!!!” que lamentablemente no salió nada bien.  Al hacer el esfuerzo intercalo un alcoholizado y estruendoso eructo entre medias, quedando como un “¡¡¡How, how, brrrrruuurrppppooow!!!”, que acabó haciéndole perder el conocimiento, provocando que cayera de costado. La barriga rompió los botones y asomó, como si fuera la de una vaca acostada.

Los niños arreciaron sus lloros y se abrazaban a las piernas de sus padres, intentando buscar refugio ante tal despropósito. Los padres exclamaban la poca vergüenza del “actor” y deseaban que Dios le partiera con un rayo, por lo que había hecho…. una vez mas.

Un niño suplicaba que no quería que Santa Claus entrara en casa esa misma noche. Entre sollozos, musitaba aterrorizado que rechazaba todos los regalos que había pedido, y que los donaba a la reserva india de Morehead. Otros apretaban el paso, huyendo del lugar, mirando furtivamente, asegurándose de que aquel ser no se volviera a levantar….

Me acerqué y la di con la punta del pie en la barriga, pero no se movió. Nada más caer se quedó profundamente dormido, roncando como una marmota, aunque sin soltar la botella de su brebaje, que curiosamente mantuvo su posición vertical.
Lo dejé allí, era demasiado pesado para moverlo. De todas formas, el Sheriff llegó en ese momento, con dos de sus hombres, para detenerlo por beber en público.

Agnes estaba sentada en una silla con la boca abierta, estupefacta, con la mirada perdida….  pero no por el terror de los niños, sino por las ventas que iba a perder. La mayoría de juguetes que había encargado, se iban a quedar en el almacén de la trastienda, porque los padres no iban a volver por allí, con toda seguridad.

Tras el espectáculo, volví al Top Throttle, donde me encontré de nuevo con Michael que seguía frotando la barra del bar, haciendo círculos como siempre. Observé que se colocó en un ojal del chaleco, una bola brillante. Quizá el incidente le recordó que estábamos en una época del año que se llamaba Navidad. Estoy seguro que no lo tenía muy claro.

  • ¿Sabes, Michael?
  • Dime, Sal…..
  • Creo que esta época del año incita a que intentemos apartar nuestro lado malo….
  • ¿Tu crees?
  • Lo que pasa es que aunque desearía que fuera así, hay demasiados caídos que dejan sillas vacías en la mesa, demasiadas ausencias, demasiados recuerdos, demasiados odios y rencores….
  • ……
  • Solo los niños que aún no han conocido a Nick, son capaces de sumergirse en el dulzor del ambiente, con sonidos de campanillas y canciones interpretadas con falsa sonrisa.
  • Cierto…
  • Prepara tu mejor Whisky y enciende la chimenea, que hoy celebraremos la Navidad, ajenos a toda esta parafernalia. Quizá Dios venga con nosotros, para reír y llorar por lo que pudo haber sido, y no fue. Por lo que una vez existió, y ahora no….
  • ¿Y si empezamos a celebrarlo ya, Sal?
  • Me parece bien....  Feliz puta Navidad, Michael
  • ¿Feliz?

28 abril 2017

Las historias del Top Throttle. Esto tenía que acabar así.....

Nunca me cuidé lo mas mínimo, y eso siempre pasa factura.

Visité al Doctor Cavash. Era tan viejo como mis dolencias. Desconozco  su edad, pero siempre lo recuerdo igual. Sanó y enterró a muchas personas de diversas generaciones en Rosetown. Era un tipo sero y circunspecto, pero por alguna extraña razón, siempre me tuvo cariño. Curó mis fracturas y arrastrones, y siempre me aconsejó bien…. solo que nunca le hice caso.

-Hey Sal, dijo el doctor. Ya han llegado los resultados de las pruebas que te mandé hacer. No tengo buenas noticias que darte.
De repente un escalofrío recorrió mi espina dorsal…..
- Muchos años fumando y bebiendo, han traído malas consecuencias.
- Desembuche de una maldita vez doctor, a estas alturas no me va asustar nada de lo que me pueda decir. Sea lo que sea, lo admitiré con entereza.
- No te queda mucho, amigo………  Algo muy malo te ha ido comiendo por dentro, y está terminando contigo.
La vista se me nubló por unos instantes, y el corazón me comenzó a latir fuerte y desordenadamente. Evidentemente no me queda mucho por vivir…
-No doctor, no me diga cuanto. Consideraré un regalo, cada uno de los días en los que pueda levantarme cada mañana. Gracias, por habérmelo dicho como lo hacen los hombres, y no haberme tratado como a un ser desvalido y temeroso.
- De nada muchacho…..  Tus dolores irán a peor, cada vez mas. Pásate por aquí, o házmelo saber, y te administraré remedios que te ayuden a llevarlo sin demasiado sufrimiento.
- Así lo haré……

Me dirigí calle abajo mirando el suelo, con una extraña mezcla entre miedo y descanso. La vida que elegí no fue la mas amable posible. Solo los momentos que viví con Jane, y la felicidad que experimenté al saber que concibió un hijo mío, fueron los mejores de mi vida. Mi decisión de no volver a verla, y no conocer a mi hijo, fue la mas grande demostración de amor que pude ofrecerle. Salir de su vida, fue lo mejor que podía hacer…..

De manera automática llegue a la puerta del Top Throttle, donde me dispuse a saborear un buen cigarro y un buen Whisky. Ahora, ya daba lo mismo….
Michael, nos conocía a todos, e intuyó que algo raro pasaba…. algo malo. Sacó una botella rodeada de telarañas, y sin mediar palabra, llenó un vaso delante de mi. Se quedó inmóvil, mirándome fijamente.

- Algo no va bien, ¿verdad Sal?
- Exacto Michael. Creo que no vendré muchas mas veces a este tugurio de mala muerte……

Michael bajó la mirada, y tras suspirar profundamente, siguió limpiando la barra como hacía siempre, pero de manera mas lenta…. mas triste.

A mi lado estaba sentado Johnny “dos veces”. Le llamábamos así porque tenía la extraña costumbre de repetirlo todo dos veces, interponiendo un silencio valorativo entre ellas, fuera cual fuera el contexto de la frase.

- Lo siento, Sal….. Lo siento, Sal.
- No te preocupes amigo. Era algo que tenía que suceder, tarde o temprano.
- Si puedo hacer algo por ti…… si puedo hacer algo por ti.
- No creo, pero agradezco tu interés.
- Que menos, amigo…. que menos, amigo.

Me giré sobre mí mismo, sentado en el taburete y dirigí la mirada al local. Sucio, gris y desvencijado….. con un polvo flotante, que siempre fue protagonista. Los rayos de sol que se colaban por la rendijas de la pared y ventanas, se cruzaban de manera caprichosa, por la parte central de la sala. Alguna corriente de aire, lo agitaba todo de vez en cuando, dándole un aspecto de abandono y decrepitud. Siempre fue así…. ¿y siempre lo será?

Son las últimas visiones que voy a tener. Los recuerdos de Jane y mi Triumph, me ayudarán a sobrellevarlo todo. Me gustaría verte otra vez querida Jane….. una última vez, pero va a ser tan imposible como volver a pilotar a mi Bonnie.

Salí del Top Throttle de manera pausada. Hoy voy a llegar al granero sin hacer eses, ni apoyarme en los pilares de la casas de la calle mayor. Podría llegar, con los ojos cerrados, que no es peor visión que la que había detrás de las borracheras que cogía casi a diario.

Ya sentado en una desvencijada mecedora, en la puerta del granero. Su gruñido periódico, acaba pareciendo un estruendo, capaz de ahogar cualquier otro sonido, y mas cuando deseas tener la paz del silencio.
Pese a todo, la vida continúa monótona e impasible. El humo del cigarro hace que el dolor en el pecho sea casi insoportable. Tengo una botella de Whisky guardada, pero hoy no la tocaré. Prefiero extasiarme con los colores de las suaves colinas de Rosetown. Esos tono de marrones, salpicados con manchas verdes, son de una belleza tranquila, que nunca me había parado a apreciar. Los olores, el viento….. todo me resulta extrañamente bello. Podría jurar que antes solo lo había visto cuando me cercioraba del perfecto reflejo de los cromados de mi Bonnie, cuando pasaba las horas limpiándola. Que cosas….

Solo me resta dejar pasar el tiempo, mirando al horizonte, asustado y expectante.  Aunque bien pensado…... me jugué la vida tantas veces, que el esperar a la muerte, no me supone ninguna novedad. Quizá debiera afrontar ese momento sin miedo y confiado en que el Colt que duerme bajo mi almohada me ayudará a ser mas rápido que ella. Nadie me venció jamás, y ella no iba a ser una excepción.
No hay dólares por medio, en esta ocasión, pero te reto a una última carrera, que no se lo que durará, ni de dónde a dónde será, si tienes lo que hay que tener, claro….

22 abril 2017

Las historias del Top Throttle. El tiempo fue tan rápido, que me adelantó sin darme cuenta.

El chisporroteo del fuego me relaja y tranquiliza. Quizá porque me recuerda al sonido metálico del escape de mi Triumph, cuando se enfriaba, después de la batalla, anunciando la calma. Quitarse los guantes, oyendo ese tintineo metálico y crujiente, sano y salvo y sabiendo que mi bolsillo se iba a llenar con el dinero de la maldita apuesta, me sumía en la paz del que sabe que al menos su pellejo va a durar hasta el siguiente duelo.

Atrás quedaron los tiempos, en los que me ganaba la vida como piloto de fortuna en aquellas carreras clandestinas que eran el pan nuestro de cada día. Cuantos cayeron, cuantos no se volvieron a quitar los guantes solos.......  En aquella época, considerábamos que habían caído con honor. Eran tan héroes como bandidos, pero tenían el aura del soldado que lucha por algo honorable..... ¿es honorable la guerra?

El viejo Francis me cedió su granero hasta mi muerte. Siempre se portó muy bien conmigo. Sus hijos, que heredaron la casa, lo admitieron, aceptaron y respetaron. Me puedo sentir afortunado. Con el tiempo,  lo remoze para que fuera un lugar más confortable. Le coloqué una rudimentaria chimenea hecha de piedra, con la que puedo calentarme en las oscuras y frías noches te Rosetown.

Pude encontrar un buen trabajo, o al menos lo suficientemente bueno para mis necesidades, aquí mismo en el pueblo. Encontré en el negocio del viejo Jamie una camioneta de reparto en la que al menos estaba resguardado de la intemperie, durante el día. Deambulaba de un sitio para otro, con la mirada perdida, por las mismas carreteras que pisaba mi Triumph. Solo que mucho mas despacio….. desesperada y aburridamente despacio.

Mi vieja, adorada y querida Triumph…..  Se cruzó en mi vida por casualidad, y siguió en ella, fiel y leal.
Mi vieja amiga, rindió su alma, en la última carrera que disputé. Tuve la mala fortuna de “perder” la rueda
delantera, justo antes de llegar a las piedras del antiguo puente que cruzaba el río. La recuerdo partida por la mitad, y sin reparación posible.
Lloré por ella, amarga y desconsoladamente, y esto es algo que no hice con ninguna persona….. 
A partir de ahí, nada fue igual. Hubo otras, pero no era lo mismo, nunca fue lo mismo.
Mi pasión se fue enfriando progresivamente. Mi trabajo, si es que se le podía llamar así, me ocupaba todo el tiempo, de sol a sol. Llegó un momento que ya no tenía que jugarme el pescuezo periódicamente. La vieja Ford de Jamie, se convirtió en una herramienta de trabajo, pero no formaba parte de mi. Solo funcionaba…..

Mi vida transcurría sin sobresaltos ni novedades. La insoportable tranquilidad de Rosetown, acabó devorándome. 

Nunca me gustaron los niños. Con mi forma de vivir, ni siquiera pensé en casarme y tenerlos. Lo hubiera tenido fácil. Alguna de las chicas del pueblo, se hubiera vuelto loca, si siquiera hubiera mostrado el mas mínimo interés. De hecho, cualquier ser que no hubiera sido un “nuca roja”, hubiera podido elegir a la mas guapa.
Los nietos del viejo Francis, me piden historias una y otra vez. Yo cuento mis carreras, pero siempre acabo por ignorarlos, como si recordara en voz alta para mi mismo. Cuando me doy cuenta, se han ido todos, y me he quedado solo, con un cigarro consumido en las manos, y preguntándome cuando se marcharon….  Son esas cosas que siempre he visto que le ocurrían a los viejos. Quizá debería ser realista, y pensar que ya soy uno de ellos.

A veces pienso, que aún podría darles una buena patada en el culo, a alguno de esos arrogantes jovenzuelos, con sus modernas máquinas, de hecho alguna de ellas aúlla como un lobo de la montaña, Es un sonido extraño, que sugiere maldad. No me gusta, pero la verdad es que intimida bastante. Pienso que lo podría hacer, pero no quiero poner en duda mi leyenda.... aunque, la verdad, si soy realista..... la paliza me la darían ellos a mi.

Mi mente no tiene mi edad, pero la realidad es contundente. Tengo la sensación de haber llegado hasta aquí, mas tarde que el calendario…. como si el maldito tiempo hubiera sido tan rápido, que me hubiera adelantado sin enterarme.
Mis glorias, hace mucho que ocurrieron, y ahora solo me resta recordarlas, para estar orgulloso de que hubo un tiempo en que era temido, admirado y odiado. Un tiempo muy lejano, pero mio…. quizá lo único que puedo decir que me ha pertenecido, en mi vida…. mi tiempo.

19 septiembre 2013

Las historias del Top Throttle. Pilotando en un mar de zarzas....

.
Pilotando en un mar de zarzas......


La Jukebox insistentemente la misma canción, una y otra vez. Estaba estropeada y siempre colocaba el mismo disco, que sonaba desde el alba, hasta el anochecer. Era una melodía triste y melancólica, interpretada por la voz inconfundible de una cantante negra sureña. El lóbrego aspecto del Top Throttle quedaba reafirmado con ese sonido.

Mimí estaba allí, y me quedé observándola.....
Es una prostituta que ambienta el local. El club nunca la contrató, ni tenia un chulo que la “protegiera”. Simplemente estaba ahí. Siempre estuvo ahí.
Independientemente de las características de su oficio, no era mala chica. Seguramente nunca dio para mas. En alguna ocasión pensé que tenia algún problema mental, y me apiadé de ella. Algunas veces, cuando las apuestas me salen bien, le doy algunos dólares, sin pedir nada a cambio. Ella agacha la cabeza, y con la mirada triste, me corresponde con un beso en la mejilla.
Los chicos del pueblo, le llaman Cely, como diminutivo de célula...... Creo que tienen razón, calificándola así. Ese ser, solo responde a estímulos externos, sin tener la capacidad de pensar en nada. Creo que el esfuerzo intelectual que requiere el abrirse de piernas, es lo máximo que puede asumir.
Sus años de esplendor pasaron hace mucho tiempo, pero aún conserva la mirada dulce y cándida, de siempre.
Nunca hice el amor con ella, pero de alguna manera, me quiere. De vez en cuando, me obsequia con algún roce o caricia, que me reconforta. Es el único contacto humano que puedo sentir, a parte del de los puños golpeando a algún rival que no quiere pagar su deuda después de una maldita apuesta, en una maldita carrera.

Mientras estaba ensimismado con Mimí, apareció en el local, mi amigo Mike. Michael Civione.
Somos amigos desde hace tanto tiempo, que no puedo recordar mi juventud, sin que el no este presente en cada uno de los recuerdos. Quizá somos amigos tantos años, porque respetamos nuestras opiniones, sin querer imponer, una sobre otra.
El mas temperamental, y yo mas reflexivo, y en cualquier caso, muy rápido con toda moto que ha pilotado. Que por otra parte, no han sido de las mejores. También ahí le respeto, porque es de los pocos que me han hecho sudar y ponerme nervioso, para poder aguantarle la rueda.

Se sienta a mi lado, observando al igual que yo, las botellas que están detrás de la barra, justo delante de nosotros. Sin mirarnos. No hace falta.
Pide a Michael, un whisky. Me siento bien acompañado.

  • Sal, estoy recordando el día en el que te saliste en aquella curva. Me diste un susto de muerte.
Fue un día de Verano, en el que salimos varios amigos a dar una vuelta. Me sentía inspirado. Comencé a rodar suave y cómodo. Sin darme cuenta, me escapé del grupo. Era uno de esos días en los que todo sale fácil. Sin esfuerzo, todo sale bien.
Saqué tal distancia, que me detuve un tiempo. Me decidí a mirar el nivel del aceite, solo para ver si tenia suficiente. Apoyé las manos en el suelo, con los guantes puestos, , y verifiqué que todo estuviera bien.
De repente oí las motos, y las vi pasar, y le hice gestos para que continuaran. Arranque la moto de una patada y me dispuse a seguirlos. Que bien, así tendría la oportunidad de volver a pasarlos. Un gran día.

Yo tengo la costumbre de frenar con la yema de los dedos, porque me da mas tacto.
Ese día entraba frenando fuerte, en todas las curvas. Llegó la primera..... Me dispuse a frenar, pero de repente la maneta se me escapo de los dedos. ¡Maldita sea!.
Aunque la curva no era difícil, me quedé sin espacio.
No tenia mas alternativa, que salirme recto. Volví a apretar la maneta de freno, para disminuir algo la velocidad, antes de la catástrofe. Lo peor es que me dirigía hacia un terraplén cortado, de mas de un metro. Di un salto impensable, para esa moto, y me encontré tras el vuelo, en un zarzal espesísimo. Un mar de zarzas. Allí me detuve, al final.
Intenté bajar de la moto, pero no pude. El zarzal me rodeaba por completo, aguantando a la moto y a mi, de manera vertical. Solo me quedaba esperar a que los demás advirtieran mi ausencia, y volvieran a por mi.

Al rato llegó Mike. No puso ni el caballete cuando paró. Tiró la moto al suelo. Jadeante,y nervioso, gritó:
  • ¡¡¡ Sal, Sal !!! ¿estas bien?
  • ¡¡¡ Si Mike. No puedo salir de aquí. Échame una mano!!!

Llegó el resto del grupo y sumaron esfuerzos para sacarme de aquel atolladero. Poco a poco fueron empujándome y consiguieron encaramarme a la carretera, llenos de arañazos.
Aún nervioso, Mike preguntó:
  • ¿Como ha ocurrido?
En ese momento vi mis guantes y lo entendí. Estaban recubiertos de una mezcla de aceite y polvo. Al sacar la varilla, y sin darme cuenta, se me impregnaron los guantes de aceite, que mezclado con el polvo, resultó una fórmula muy deslizante. Por eso se me fue la maneta de entre los dedos.

  • Lo lamento Mike. Fue un descuido de novato,
  • Afortunadamente fue una batallita que podemos recordar, y reírnos de ella.
  • Si, si, pero no te imaginas lo apurado que me vi.

Nos reímos a carcajadas. No recuerdo cuando fue la última vez que lo hice.......

  • Sabes, Sal....
  • Espera, Mike. Michael, sácanos una botella de tu mejor whisky. Y deja preparada alguna que otra mas.

Nos sentamos en la mesa que teníamos detrás.
Michael ha entendido el plan, coloca la botella en el centro de la mesa, y dos vasos acompañándola.
Comenzamos a conversar. El tiempo se detuvo. En esa noche no iban a pasar las horas. Los recuerdos y vivencias, iban a ocupar su lugar.

Mi buen amigo Mike, buen whisky y todo el tiempo del mundo, por delante. Después de mucho tiempo, he vuelto a sentirme vivo......
,

02 septiembre 2013

Las historias del Top Throttle. ¿Para que coño sirve tu moto?

.
¿Para que coño sirve tu moto? 

Es tarde y hoy ha sido un día duro.. Los dólares que les he sacado a algunos aspirantes a campeones de la carretera de Stafford, me permitirán  darle algo de dinero al viejo Francis, a cambio de vivir en su granero. También me dejaré algo en el Top Throttle,a cambio de que me deje morir poco a poco en él.
No llevo la cuenta de lo que tengo que darle a Francis, pero el tampoco. Una vez me dijo que solo quería que pagara de vez en cuando, y que hubiera gente delante, para que nadie pensara que alojaba un "tío" gratis, porque era maricón.

La garganta me duele horrores. Cada vez se me acaba antes la petaca de whisky, con la que me armo de valor, antes de cada carrera.

Michael miraba el fondo del local, de manera ausente, cara de nada, limpiando los vasos con su eterno trapo. Alguien dijo en una ocasión, que Michael era tonto, que tenia la inteligencia justa para no cagarse mientras anda. No lo se.... A veces pienso que si, pero aún así lo aprecio mucho. Siempre me escucha cuando tengo algo que decir entre volutas de humo, vapores de alcohol y los cambios de gris que genera en el ambiente, el vaivén de la única bombilla que ilumina la barra. A veces siento lo mismo al hablar con él, que al hacerlo con el perro de Francis, cuando le digo algo, y sin entenderme, ladea la cabeza. Pero me gusta su presencia. Me reconforta.

Hoy el trabajo ha sido sencillo, aunque me ha llevado todo el día. Mis huesos cada vez aguantan menos estos trotes.
Le he vaciado los bolsillos a esos tipos que montaban Harleys. La verdad es que no entiendo ni a esas motos, ni a sus pilotos. Son pesadas, torpes y espantosas en las curvas. No tenían la menor oportunidad.
En todo el estado de Kentucky, no gustan esas motos. Aquí son las inglesas, las preferidas. BSA, Norton, Triumph.... Son buenas máquinas y se reparan fácilmente. Me dijeron que en la costa oeste y en el centro del país, solo se ven Indians y Harleys. Allá ellos, con sus estrafalarios trastos.

Hace tiempo, mientras iba de aquí para allá, sin rumbo fijo, me encontré con un tipo de barba larga y pañuelo en la cabeza, conduciendo una Harley con un manillar grande, y muchos flecos de cuero, por todos sitios. Me propuso compartir viaje conmigo y acepté. La convivencia solo duró un día. No dejaba de martillearme con el soniquete de que Harley era lo mejor y mas auténtico.Que era un modo de vida.
Íbamos haciendo la goma continuamente, siempre iba esperándole. Me comencé a cabrear....
Le dije:
- Amigo, no quiero que te ofendas, pero no estoy disfrutando del viaje. No llevamos el mismo ritmo.
- Ya veo, pero es que no puedo pasar de 60 Mph. Si lo hago, el motor comienza a quejarse y repiquetea de manera peligrosa. Estas carreteras tan rectas, no son buenas para estas motos.
- Ok. Podemos poner rumbo a las montañas y seguir sus carreteras sinuosas hasta el otro lado.
- No creo que sea buena idea, porque las curvas tampoco se llevan bien conmigo y con mi moto.
- Bien, pues vamos a coger la interestatal, con sus largas pistas de tierra compactada. Iremos mas lentos, pero circularemos sin tirones.
- Siento decirte que esta moto no vale para eso, porque tiene un depósito muy pequeño y no llegaría al siguiente pueblo.
Entonces exploté.
- Joder, tío, entonces ¿para que coño vale tu moto?
-No te enfades colega. Mi moto vale..... sirve para..... Vaya es muy bonita y auténtica.

Le dejé plantado allí mismo, en la cuneta de la carretera y casi sin gasolina. Pensé, jódete y búscate una moto como Dios manda. Vaya trasto.
Siempre opiné que ese tipo de motos son para los tipos que no saben pilotar o tienen miedo, y se escudan en lo auténtico, para disimularlo.

Los chicos de hoy, llevaban todos Harleys. Eso si, transformadas. Habían Café Racer, Flat-Tracker y alguna Scrambler.
Se les calentó la boca y yo aproveché la ocasión para provocarles y propiciar una carrera.
Pobres Diablos, no tuvieron la mas mínima oportunidad. En las curvas del barranco se cayeron dos, y los otros cuatro podrían haber tomado sus tiempos con un calendario.
Hasta cuatro veces quisieron repetir la carrera, pero el resultado fue idéntico. Se nos echó la noche encima, y se marcharon con el rabo entre las piernas y los bolsillos vacíos.

- ¿Michael?
- Dime, Sal...
Ponme otro Whisky y dame otra cajetilla de tabaco. El Whisky pónmelo largo, quiero ver si consigo olvidarme del dolor.

El alcohol me quema el estómago, y el humo los pulmones. Pero mas me queman el alma, los recuerdos. Al menos el alcohol si que calma ese dolor.
La bombilla sigue su vaivén rítmico y monótono.
Tras la cuarta copa, un agradable calor aparece desde dentro de mi cuerpo. Mis sentidos se amortiguan y comienzo a no pensar con claridad. Comienzo a no sentirme tan mal.....
.

27 agosto 2013

Las historias del Top Throttle. Al viento no se le puede atar.

.
Al viento no se le puede atar.

Me duele al alma. Me duele tanto, que el dolor corporal, por fuerte que sea, ya no pasa de ser una pura anécdota. Cuando no te importa el fin, las circunstancias que te empujan a el, carecen de importancia.

Estoy dentro del Top Throttle, sentado en la barra. El vaso de Whisky con hielo, tintinea al son del movimiento de mis manos que lo giran en uno y otro sentido, como si quisieran enrrollarlo. Lo aprieto con fuerza, para notar el frío, pero tengo las manos tan encallecidas que apenas lo noto. El humo del tabaco lo emborrona todo....  El viento y la grasa son capaces de curtir a la piel mas resistente. Pero la piel del alma no la curte nada. Si se le clava algo, permanece dolorosa y sangrante para siempre.

Una vez fui feliz. Jane, mi pequeña Jane... Ella me hizo vivir los momentos mas tiernos y entrañables de mi vida. Por aquella época yo iba de aquí para allá, con mi moto de entonces, mi flamante Triumph Thunderbird, libando de flor en flor. Juerguista y pendenciero. Intentaba olvidar el infierno de la casa de mis padres.

Aquel ogro abominable, peludo y maloliente nos maltrató a todos, una y otra vez. Un día le sorprendí abofeteando a mi madre en la cocina,. No pude mas. Llevaba en las manos un manillar que acababa de desmontar y le asesté un golpe con toda la fuerza que pude. Cayo pesadamente al suelo, con una maneta de freno clavada en la cabeza. Cuando vino el médico a casa, me miro fijamente durante un rato. Condescendientemente me dijo: "Mi diagnóstico es que ha sufrido una embolia cerebral repentina, pero muchacho, conozco a esta "familia" desde hace mucho tiempo. Vete de aquí antes de que me arrepienta de de hacer diagnósticos como este...."

Cuando huía de mi mismo, sin rumbo definido, me encontré a Jane en una cafetería de Louissiana, en la población de Theriot. Cuando me preguntó que quería tomar, no dije nada. No pude. Aquellos ojos azules me desarmaron , dejándome indefenso y vulnerable.
Allí comenzó el único lapso de tiempo, de mi vida, que puede calificarse de normal.

Michael, otro Whisky, por favor. Enciendo otro cigarrillo con la colilla del anterior....

Nos queríamos. Viajamos por todo el estado con la Thunder. Eramos felices. Busqué un empleo y nos casamos....
Jane era una chica chapada a la antigua. Quería tener una familia y un hombre que la quisiera y le correspondiera. Yo la quería, pero no era ese tipo de persona que deja crecer la barriga, con los niños correteándole por encima....
Desde la ventana del comedor miraba la carretera que pasaba junto a nuestra casa Y se me iban los ojos...
Pasaba el tiempo y las ensoñaciones eran cada vez mas frecuentes, imaginándome a mi y mi moto, circulando despreocupadamente, sin rumbo.... Me sentía enjaulado. En una jaula maravillosa, pero que era una prisión, al fin y al cabo.

Comenzamos a discutir. Seguramente ella tenía razón, porque después de tres años quería hijos, y asentar definitivamente nuestra vida social. Me sentía mal... hacía tiempo que no tocaba mi moto.

Un día la discusión fue mayor, pero en el fragor de la misma, ocurrió algo distinto. Nos miramos a los ojos en silencio. Jane rompió a llorar.... De repente lo entendimos todo.

Con el valor que tienen los desesperados y la desesperación de los condenados, le dije:" Jane, cariño, no puedo darte lo que quieres. Me siento como el pájaro enjaulado que espera una y otra vez que su captor le deje la puerta abierta para escaparse. Tengo todo cuanto un hombre puede desear, pero me siento desdichado y vacío. Te mereces otra cosa, porque eres buena persona y estás a tiempo de rehacer tu vida con plenitud, antes de que sea demasiado tarde. El viento me trajo aquí, y el viento se me va a llevar. Y cariño, sabes que al viento no se le puede atar. Me fui. Me dolía el alma....
La quería tanto , que no me importaba que en un futuro amara a otra persona, si así era feliz. Lo merecía. Merecía lo mejor y yo no podía dárselo.

El tabaco me hace llorar los ojos. Aprovecho para soltar las lágrimas reprimidas, que ahora resbalan libremente por mis mejillas. Dioosss.... Me siento morir....

El alcohol y la tristeza me han dormido en la barra. Michael me zarandea suavemente: "Despierta Sal, es muy tarde..."
Esto no puede seguir así, he de rehacerme de este mal momento. Tengo que salir de Rosetown unos dias, debo dejar que el viento me guie, si no me volveré completamente loco. Quizá..... pueda resolver un asunto pendiente.

La primavera de Rosetown es esplendorosa. Este pueblo está ubicado en un suave valle rodeado de colinas. Todo es verde. El aire es tan puro que parece que no solo purifica los pulmones. Llega mas adentro. En esta época la moto corre mas. Alguien me dijo que era porque había mas oxigeno en el ambiente. ¿Será cierto?. Los pájaros, arman un estruendo ensordecedor, los gatos quieren cazarlos, los perros van a por los gatos, y los dueños de los perros les llaman para que no lo hagan. La vida y el movimiento, bullen por todas partes. El pueblo renace tras el invierno.

Pasaron unos días y ya estoy de vuelta y con una sonrisa en mi rostro. Me apetece tomar un Whisky en el Top. Michael está allí, como siempre, mirando a ninguna parte, limpiando con su nauseabundo trapo, unas copas. Michael, por favor, sírveme lo de siempre.

¿Sabes Michael? El otro día me enteré que Jane se casó con el Notario del pueblo. Es feliz y tiene casi la vida que quería. Quiere concebir su primer hijo.
Si, ¿y como te enteraste?, me pregunto mirándome con su mirada bobalicona de siempre.
Siempre me escuchas cuando necesito hablar. Siempre estas ahí... Te diré la verdad, amigo. Me lo dijo ella misma, mientras hacíamos el amor por tercera vez.... Le llamará Sal.
.

22 agosto 2013

Las historias del Top Throttle. El día que Betsy no estuvo húmeda.

.
El día que Betsy no estuvo húmeda.

Como ya sabéis, Betsy es la BSA de mi "archienemigo" Billy.
Siempre dejaba un charquito de aceite bajo el motor, cada vez que paraba. En caliente eran mas evidentes sus humedades entre cárteres, que las humedades de entrepiernas de Mimy, cuando la desprecio después de haberme estado rozando toda la noche. Eso "le pone"...

Nuestras motos las repara Max. Bueno... seguramente eso es mucho decir. Mas de una vez cargué la moto en la furgoneta del viejo Francis, junto con un saquito que contenía las piezas inmontables por Max. Ese buen mecánico, al que había que ir cuando algo salía mal, es caro y está en Stafford.

El taller de Max, hay que verlo. El suelo de tierra está mezclado con el aceite de motos, coches, tractores y otros artefactos incalificables. Forma una especie de argamasa nauseabunda, que se hunde bajo los pies, cuando andas sobre ella. Socarronamente, Max, cuenta que en alguna ocasión había perdido alguna pieza, engullida por ese fango oleaginoso.
Las paredes del taller, hace tiempo que ya tomaron el tono monocolor del suelo. El mismo Max está tan sucio que ya es capaz de mimetizarse con el entorno.....

Max es tan mal mecánico, y guarro, como buen tipo. Jamas engaña con las reparaciones. Si algo no sabe hacerlo, te lo dice sin ningún reparo. La putada es que lo dice cuando ya está todo desmontado.

Un día coincidimos Billy y yo, en el taller. Mi Bonnie tenía un problema eléctrico, obra de ese siniestro señor Lucas. Betsy simplemente necesitaba un cambio de aceite, que Billy pidió a Max, mirando el suelo de su lado derecho.
Max andaba de un lado para otro, con su eterno puro en la boca, muy ajetreado, como siempre. Realmente le estresaban mas ese día, los gritos de su mujer calificándole de manera irreproducible.

Ese día, Max le dijo a Billy: "te voy a poner el mejor aceite que existe, en tu moto."
Billy dejó de hacer círculos en suelo, con la punta de su pie, y le dijo: ¿Seguro?
Entonces Max le comentó: "Te voy a poner el aceite que he retirado de esa cosechadora, señalando con un dedo, una máquina inmensa que había tras el taller. Amigo, ese aceite viene directamente de la  fábrica Ford. ¡¡¡Es aceite oficial!!!. Ademas, te lo dejaré a buen precio"
Billy respondió: "Vale".
Billy es muy tacaño, tanto que a veces pienso que conserva todos sus dedos, también para poder meter en su puño las pocas monedas que atesora.

La mujer de Max, cada vez le gritaba e insultaba mas fuerte. Billy y yo estábamos fuera del taller, mientras hacíamos tiempo, y por supuesto, sin mirarnos. Al cabo de un tiempo ya con los nervios perdidos, Max nos gritó: "Largaos de aquí. Hoy ya he terminado, maldita sea mi vida. Esta mujer gritona y estos ocho hijos salvajes van a terminar con mi mierda de existencia." "Tu moto ya está Billy, puedes llevártela de una puta vez."


Ese día coincidimos también en el Top Throttle. Desde la otra punta de la mugrienta barra, oí que Billy le decía a Michael: "Hoy Max ha hecho un buen trabajo, y barato. El motor suena mas metálico y fuerte que nunca. Ademas, ya no pierde aceite."

Billy esperó, sin decir nada, a que me fuera de allí. Tras despreciar a Mimy, y beber de un trago lo que quedaba de Whisky, me fui. Al llegar a la carretera de Stafford vi a Betsy a mi lado rugiendo con atronadores golpes de gas en vacío....

Frenamos y esperamos con los motores en marcha, a que el perro del viejo Francis bajára la pata, tras mear en el poste de telegrafos. Cuando sus uñas tocaron el suelo, aceleramos a fondo. Partiendo como exhalaciones. Ese día Betsy era mas rápida, pero al engranar la cuarta marcha..... se oyó un crujido metálico fortísimo. Me recordó al chasquido de un rayo cuando toca suelo. Billy se quedó frenado como si hubiera estado atado a una cuerda invisible que se hubiera tensado de repente.
Reduje la velocidad y, dando media vuelta, me acerqué donde mi rival estaba parado, para ver que había sucedido.
Billy miraba el suelo de su lado izquierdo, con las manos en los bolsillos. Betsy tenía una pieza metálica que le asomaba por la parte inferior del cárter. Juraría que era una biela.

Musitando, como siempre, Billy dijo al aire: "Ahora sé porque sonaba metálica y fuerte. También sé porque no dejó mancha de aceite, en la puerta del Top Throttle.........  El muy hijo de puta......
.

13 agosto 2013

Las historias del Top Throttle. No te lo tomes a mal, pero te odio.

.
No te lo tomes a mal, pero te odio.

Billy "Ten Fingers" Joe. Este tipo siempre fue mi mas duro rival.

Trabaja en el aserradero del pueblo. Le llaman así porque el único rasgo que le diferencia de todos los demás cuando trabaja y está lleno de serrín y mugre, es que conserva todos los dedos de las manos. Aqui en Rosetown sabemos quienes trabajan en el aserradero, porque casi todos carecen de algún dedo, mano o brazo, debido a aplastamientos o cortes. Casi todos sufren alguna mutilación. Excepto Billy, claro. Todos muestran sus carencias con orgullo y hombría. Seguramente alguna parte del cerebro se les quedó también ensartada en alguna astilla.
En esto Billy no es diferente a los demás.

Sé que su única obsesión en la vida es vencerme en alguna carrera clandestina. No piensa ni anhela otra cosa. Algunas veces lo consigue y veo en su rostro la misma sonrisa que le vi a Bobbie Ronson, un asesino a sueldo de Stafford, que de vez en cuando se deja caer por el Top Throttle a tomar el glorioso Bloddy Mary que prepara Michael. Una ligera sonrisa despiadada y gélida, casi una mueca carente de expresión.

En una ocasión, en el claroscuro del atardecer típico de Kentucky, mientras estaba en la puerta del granero meditando sobre el tamaño de la mancha de aceite que habia dejado la Bonnie en el suelo, se acerco Billy hacia mi. Con su gesto habitual que era de lado hacia quien hablaba, con la mirada dirigida al suelo, las manos en los bolsillos y haciendo pequeños círculos en el suelo, con la punta del pie. Con voz baja y ligeramente tartamudeante, me dijo:

"No te lo tomes a mal, Sal, pero te odio. Te odio tanto que te lo agradezco.... Eres la única razón por la que me mantengo vivo, en mi trabajo de mierda y en este pueblo de mala muerte, lleno de polvo.
En cualquiera de las veces que coincidimos con nuestras motos, podría matarte sin ningún remordimiento, pero si lo hiciera me mataría mi mismo. Ya no tendría ninguna razón para vivir. Pero no te lo tomes a mal, Sal...."
Y se fue sin mediar mas palabras, arrastrando los pies y dejando atrás una pequeña nubecilla de polvo a cada paso.

Por esa razón, Billy "Ten Fingers" se esfuerza por conservar todos sus dedos, porque quiere estar en las mejores condiciones posibles para pilotar su Betsy (BSA) y enfrentarse a mi.
.

12 agosto 2013

Las historias del Top Throttle. Y el viejo Francis voló.......

.
 Y el viejo Francis, voló....

La granja del viejo Francis esta un poco separada del pueblo. Más o menos como él, de la humanidad.
Se accede a ella a través de un camino recto y plano en el que muchos chicos se inician en las carreras con sus desvencijadas bicicletas.
Solo por ganarme la vida corriendo, el viejo me dejó un espacio en el granero para poder dormir bajo techo. Con el tiempo lo aseé un poco y lo hice mas confortable para poder vivir en él. Los agujeros de las paredes los arreglé con recuerdos y los del techo con estrellas.

Es un hombre delgado y desgarbado, con pelo muy blanco y pantalón con peto, ya tan usado que comparte el color con su piel.
El viejo me cuenta sus batallitas en las carreras. Siempre me señala su brazo derecho que está mas desarrollado que el izquierdo. Entre trago y trago me dice que es así por correr la milla..... El fue piloto de una Indian en los legendarios óvalos de suelo de madera.

¿Sabes, Sal? En la recta todos cogíamos el manillar con la mano derecha dando gas, mientras dejabamos la izquierda tras la espalda o nos asíamos a la barra de la horquilla, para mejorar la penetración aerodinámica. Mientras, había que esquivar los listones levantados, solo con la fuerza de un brazo. En la pista de madera era muy peligroso pisar las zonas en mal estado. Por entonces no existían las suspensiones, dignas de llamarse como tales. Un reventón de una rueda podía dar con tus huesos en el suelo y tu recuerdo en el cementerio.

¿Y la cojera, viejo Francis? ¿De donde viene, amigo? La cojera es de una vez que volé.....  En una carrera en la que el tiempo se me echó encima con la ferocidad de una gato hambriento cazando una rata. Quise salir a pista, pero la Indy se negaba a ponerse en marcha. Cuando ya perdí toda esperanza de que cobrara vida, hice acopio de mis últimas fuerzas y descargue todo mi peso, con la mayor violencia que pude, sobre la palanca de arranque. La Indy arrancó, pero sin darme tiempo a nada, la palanca retrocedió y me lanzo por los aires, con voltereta incluida. Me rompió la pierna. Me fracturo dos huesos que tienen por nombre algo tan raro como la marca de este Whisky. Un amigo me estiró la pierna tras colocarme entre los dientes un trozo de madera, y me la entablilló. Tras tres semanas sin moverme comencé a andar. Me dolía como el demonio, pero yo no quería ir al hospital. Eso es para parturientas cobardes, o para moribundos. En el pueblo, los muchachos se habrían reído de mí.

También recuerdo otra ocasión, querido Sal, en la que....
Espera viejo, quizá en otro momento. Queda poca luz y tengo que revisar la Bonnie. Michael me ha dicho que ha oido a unos chavales decir que van a correr mañana, en la carretera de Stafford. Quizá pueda sacarles algunos dólares. Será un día duro para ella y para mi.....
.

22 julio 2013

Las historias del Top Throttle. Soy Sal Matthews.

.
Soy Sal Matthews.

Hola amigos.
Mi nombre es Sal Matthews, y gran parte de mi vida está inscrita en este tugurio de mala muerte. El Top Throttle.
Mi moto esta ahi afuera. Mi querida Bonneville. Me ha costado mas mantenerla que lo que costó adquirirla. Se la gané jugando al poker a un tipo de Arkansas. Pobre diablo. Pensó que el bolso que llevaba Mimi en su hombro ya caído, y que rozaba su espalda, era un revolver apuntándole.... y se dejó perder. Se fue corriendo de allí, a no se donde, pensando que había salvado la vida, cuando en realidad había perdido su moto.

Ya tengo una edad y lo noto. Mi cara está ya mas curtida que el cuero de la correa de mi casco. Mis manos están agrietadas y amarillas por culpa de del aceite, la gasolina y el tabaco. A veces se me apagan las colillas entre los dedos sin darme cuenta de que es lo único caliente que he tocado desde hace años. Pero no me importa..... Las mujeres me han dado tantos disgustos, que hoy por hoy no cambio el calor que da en las manos, una mujer, por el de los cilindros de mi Triumph.

No soy feliz y no recuerdo cuando lo fui, si es que lo fui alguna vez. Pero me da igual, todo me da igual. La felicidad es tan relativa.....
Soy de la opinión que es mas importante en la vida trazar bien unas curvas para repasar al vacilón de turno, que echar un polvo con una de estas chicas de alquiler, que pululan por aquí. La prueba de ello es que el recuerdo del polvo solo dura hasta el siguiente servicio. Mientras que esa lección, en esa carretera.... se recuerda toda la vida, amigo.

Michael, que así se llama el camarero, me acerca presuroso otro whisky, limpiando la barra previamente con el mismo trapo con el que limpia los servicios y se suena los mocos. A veces la ensucia y la deja mas pringosa que estaba.... Ya no me arde el estomago con el alcohol. Seguramente está mas curtido que la piel de mi cara.

Mi moto está expectante, mirándome con su ciclópeo faro Lucas. Le coloqué unos semimanillares porque me ayudaban a ganar alguna Mph, en estas malditas carreras con las que me gano algunos dólares para comprar mas whisky y pagar el alquiler del espacio, en el granero del viejo Francis.

Ya es de noche y Mimí se ha cansado de ronronear y rozarme como una gata, sin que le haya hecho el mas mínimo caso. Le pido a Michael que me envuelva la botella con un papel. Ha llegado la hora de no estar despierto. El sueño es algo que se quedó en el reparto de bienes de mi segunda esposa......
.

16 julio 2011

Las historias del Top Throttle. Y el viejo Francis voló.....

.
 Y el viejo Francis, voló....

La granja del viejo Francis esta un poco separada del pueblo. Más o menos como él, de la humanidad.
Se accede a ella a través de un camino recto y plano en el que muchos chicos se inician en las carreras con sus desvencijadas bicicletas.
Solo por ganarme la vida corriendo, el viejo me dejó un espacio en el granero para poder dormir bajo techo. Con el tiempo lo aseé un poco y lo hice mas confortable para poder vivir en él. Los agujeros de las paredes los arreglé con recuerdos y los del techo con estrellas.

Es un hombre delgado y desgarbado, con pelo muy blanco y pantalón con peto, ya tan usado que comparte el color con su piel.
El viejo me cuenta sus batallitas en las carreras. Siempre me señala su brazo derecho que está mas desarrollado que el izquierdo. Entre trago y trago me dice que es así por correr la milla..... El fue piloto de una Indian en los legendarios óvalos de suelo de madera.

¿Sabes, Sal? En la recta todos cogíamos el manillar con la mano derecha dando gas, mientras dejabamos la izquierda tras la espalda o nos asíamos a la barra de la horquilla, para mejorar la penetración aerodinámica. Mientras, había que esquivar los listones levantados, solo con la fuerza de un brazo. En la pista de madera era muy peligroso pisar las zonas en mal estado. Por entonces no existían las suspensiones, dignas de llamarse como tales. Un reventón de una rueda podía dar con tus huesos en el suelo y tu recuerdo en el cementerio.

¿Y la cojera, viejo Francis? ¿De donde viene, amigo? La cojera es de una vez que volé.....  En una carrera en la que el tiempo se me echó encima con la ferocidad de una gato hambriento cazando una rata. Quise salir a pista, pero la Indy se negaba a ponerse en marcha. Cuando ya perdí toda esperanza de que cobrara vida, hice acopio de mis últimas fuerzas y descargue todo mi peso, con la mayor violencia que pude, sobre la palanca de arranque. La Indy arrancó, pero sin darme tiempo a nada, la palanca retrocedió y me lanzo por los aires, con voltereta incluida. Me rompió la pierna. Me fracturo dos huesos que tienen por nombre algo tan raro como la marca de este Whisky. Un amigo me estiró la pierna tras colocarme entre los dientes un trozo de madera, y me la entablilló. Tras tres semanas sin moverme comencé a andar. Me dolía como el demonio, pero yo no quería ir al hospital. Eso es para parturientas cobardes, o para moribundos. En el pueblo, los muchachos se habrían reído de mí.

También recuerdo otra ocasión, querido Sal, en la que....
Espera viejo, quizá en otro momento. Queda poca luz y tengo que revisar la Bonnie. Michael me ha dicho que ha oido a unos chavales decir que van a correr mañana, en la carretera de Stafford. Quizá pueda sacarles algunos dólares. Será un día duro para ella y para mi.....
.

14 julio 2011

Las historias del Top Thottle. Soy Sal Matthews.

.
Soy Sal Matthews.

Hola amigos.
Mi nombre es Sal Matthews, y gran parte de mi vida está inscrita en este tugurio de mala muerte. El Top Throttle.
Mi moto esta ahi afuera. Mi querida Bonneville. Me ha costado mas mantenerla que lo que costó adquirirla. Se la gané jugando al poker a un tipo de Arkansas. Pobre diablo. Pensó que el bolso que llevaba Mimi en su hombro ya caído, y que rozaba su espalda, era un revolver apuntándole.... y se dejó perder. Se fue corriendo de allí, a no se donde, pensando que había salvado la vida, cuando en realidad había perdido su moto.

Ya tengo una edad y lo noto. Mi cara está ya mas curtida que el cuero de la correa de mi casco. Mis manos están agrietadas y amarillas por culpa de del aceite, la gasolina y el tabaco. A veces se me apagan las colillas entre los dedos sin darme cuenta de que es lo único caliente que he tocado desde hace años. Pero no me importa..... Las mujeres me han dado tantos disgustos, que hoy por hoy no cambio el calor que da en las manos, una mujer, por el de los cilindros de mi Triumph.

No soy feliz y no recuerdo cuando lo fui, si es que lo fui alguna vez. Pero me da igual, todo me da igual. La felicidad es tan relativa.....
Soy de la opinión que es mas importante en la vida trazar bien unas curvas para repasar al vacilón de turno, que echar un polvo con una de estas chicas de alquiler, que pululan por aquí. La prueba de ello es que el recuerdo del polvo solo dura hasta el siguiente servicio. Mientras que esa lección, en esa carretera.... se recuerda toda la vida, amigo.

Michael, que así se llama el camarero, me acerca presuroso otro whisky, limpiando la barra previamente con el mismo trapo con el que limpia los servicios y se suena los mocos. A veces la ensucia y la deja mas pringosa que estaba.... Ya no me arde el estomago con el alcohol. Seguramente está mas curtido que la piel de mi cara.

Mi moto está expectante, mirándome con su ciclópeo faro Lucas. Le coloqué unos semimanillares porque me ayudaban a ganar alguna Mph, en estas malditas carreras con las que me gano algunos dólares para comprar mas whisky y pagar el alquiler del espacio, en el granero del viejo Francis.

Ya es de noche y Mimí se ha cansado de ronronear y rozarme como una gata, sin que le haya hecho el mas mínimo caso. Le pido a Michael que me envuelva la botella con un papel. Ha llegado la hora de no estar despierto. El sueño es algo que se quedó en el reparto de bienes de mi segunda esposa......
.

Los 10 artículos mas leídos en el último mes.