Miré un día la fecha del carnet de conducir y me di cuenta que hace más -mucho más- de veinticinco años que aprobé el permiso importante, "el de moto", el A (en aquella época, A2). Así que me propuse dar un poco la brasa y contaros manías y anécdotas que me han ocurrido durante este tiempo. ¿Hasta cuando? No lo sé, según me vaya acordando (algo difícil con este cerebro cada día más reblandecido que tengo), según me vayan ocurriendo... o cuando digáis basta.
114- Motos y dudas: La 1000 y el -tremendo- calor
En el envío anterior os dejaba sabiendo que, por precio, equipamiento y prestaciones, la candidata número uno para mí (sin contar con Mari Luz) y casi única con la que sustituir a 'la V' iba a ser china: la CFMoto 1000 MT-X. Un poco antes de mayo había comenzado a informarme más a fondo sobre ella y un mes después no encontraba ningún motivo por el que no fuera la definitiva, la que iba a ocupar nuestra plaza de garaje. Así que, en cuanto llegaron las primeras a las tiendas, hice por probarla.
Cuando rodé un rato con ella era finales de mayo, un día agradable con sol y unos 20-22º. Sí es cierto que tanto haciendo algo de tierra como en ciudad saltaron los escandalosos electroventiladores, pero no le di más importancia que el llamativo ruido. Por supuesto llevaba cordura y botas. Como la moto me convenció bastante, empecé a ver los primeros vídeos y escritos que llegaban de todas partes del mundo hechos por sus propietarios. Considero que una de las mejores armas de Internet es el poder investigar, buscar comentarios no sólo de youtubers y periodistas con sueldo fijo, también leer y oír opiniones sin condicionantes de poseedores de la moto en cuestión. Y comencé a encontrar algunas bastante preocupantes, pues con la llegada del verano un comentario se convirtió en habitual: desprende MUCHO calor... tanto que quema.
La 1000 y el -tremendo- calor
| La CFMoto 1000 MT-X de Fran en Pirineos... |
Como soy así, comencé a buscar posibles soluciones para 'mi moto'. Lo de los radiadores se podía camuflar con los deflectores laterales, además de eliminar el 'muro' del guardabarros alto y poner uno bajo que aumentara el caudal de aire y mantuviera más fresco al radiador. La temperatura del motor, debido a la Euro5+ y estar rodeado por el depósito, se podría rebajar aumentando la -pobre- mezcla aire-gasolina y con un líquido refrigerante de calidad. Pero lo del catalizador es casi imposible de solucionar, pues si lo aíslas ese calor tendrá que ir a otra parte. Lo 'fácil' es saltarte las normativas ambientales y perder la garantía sustituyéndolo por un simple tubo... caro de narices y que, además, te obliga a instalar otro componente electrónico con el que engañar la señal de la sonda lambda. Para mí eso no era viable. Incluso estuve estudiando fotos y vídeos pensando en cómo añadir a un escudo entre el catalizador y amortiguador y a éste unirle un tubo con efecto chimenea para enviar el calor hacia atrás, hacia la matrícula... algo que seguro a Mari Luz le haría mucha gracia. No veía otra solución.
El remate final
| ... y la pantorrilla de Fran después del segundo viaje |
Aun así, pese a que hay que tener en cuenta que los veranos cada vez son más largos y que la cosa va a peor, decidí no darme por vencido: tenía que probarla de nuevo y notarlo por mí mismo. Y lo hice: fui al concesionario Logos Sport en Alfafar y pedí cita. Y ahí estuvo el segundo paso del remate final. Como iba a eso, aproveché que el día era muy caluroso (sobre los 35º) busqué una ruta ardiente: El Saler-El Palmar-El Perelló (Valencia). El que conoce esta carretera por la orilla de La Albufera sabe que en verano es un horno, agravado por la alta humedad de la zona y, si vas en moto, por el lento rodar de los vehículos (limites de 50 y 60 km/h reforzados con radar de tramo). Una zona perfecta para comprobar si, en situaciones límite, iba a haber problema. Y lo hay. Yo me puse cordura 'todo clima' y botas altas, por supuesto, como siempre que salgo a carretera. Y aun así, aquello fue tremendo. No voy a decir que me quemara, porque no es cierto. Pero el motor iba todo el rato por encima de los 90º, saltando el electroventilador a los 98º, bajando a 94º y vuelta a empezar. Y no sólo era el calorazo, también estaba el ruido de los fan a tope. Al parar en el semáforo de El Saler el escándalo llamaba la atención de los que esperaban el autobús. Sólo cuando entré en un corto tramo de autovía la temperatura llegó a bajar a 88-89º... que tampoco es poco. Vamos, un horno que, repito, sin veranos de casi cuatro meses no me importaría. Pero la moto también la uso para ir a trabajar... y no me voy a comprar un scooter para esos meses.
De vuelta a la tienda mi cabeza era un tremendo lío: sin moto, con poco dinero y, ahora, dudando de la teórica única candidata. Pero lo bueno fue que, al llegar al concesionario, otra opción estaba aparcada en la puerta.




