A los más veteranos mencionar nombres como V-Max, Paso, Zephyr, Tomcat o Bandit os traerá inmediatamente unas formas, una imagen, indudable. Sí, luego hubieron otras que, con más o menos gusto, intentaron seguir sus pasos, imitar sus formas o continuar su estética. Pero fueron motos que marcaron tendencia, que de una forma simple pero contundente impusieron una imagen, un estilo que perdura y, cada poco, vuelve a actualizarse. Hoy, sin embargo, tenemos un enjambre de motos con una potencia, equipamiento y seguridad encomiables... pero la gran mayoría no tienen alma, se parecen todas las de su categoría, no hay algo que destaque, que imponga, que vaya a perdurar. Y, como podéis leer si os apetece, no soy el único en pensar así, pues Javi Martín, de Espíritu Racer moto, comenta lo mismo con otras palabras... y por ello tengo que animaros a que lo sigáis.
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Por Javi Martín en Espíritu Racer moto
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que las motocicletas no necesitaban gritar para que nos quedáramos mirándolas en un semáforo. Mirar hoy el catálogo de cualquier gran fabricante es, en muchos casos, enfrentarse a una colección de ángulos imposibles, plásticos superpuestos y una estética de videojuego que parece caducar antes incluso de salir del concesionario. Obviamente, los gustos cambian, las normativas evolucionan y las necesidades son otras, pero no siempre son excusas para justificar determinadas soluciones.
Si echamos la vista atrás, hacia modelos como la Honda CBR 1100 XX Super Blackbird o la Kawasaki Zephyr, comprendemos que la personalidad de una máquina no residía en cuántos alerones de carbono podía lucir, sino en la coherencia de sus líneas y en el respeto por el metal y las fibras. Aquellas motos no eran simples medios de transporte ni juguetes desechables; eran esculturas industriales pensadas para envejecer con la dignidad de los objetos bien hechos. No estamos diciendo que las actuales sean lo contrario, pero la carrera por la eficiencia, por la estabilidad aerodinámica, por la potencia bruta, ha terminado por provocar lo mismo que en el mundo de las cuatro ruedas; las motos actuales parecen sacadas de videojuegos y su personalidad radica en presentar formas exageradas, ángulos por aquí y por allá, colines muy recortados…
Basta con observar la limpieza de una Honda CBR 1000 F o la mencionada Blackbird para entender el concepto de diseño integrado. En los noventa, el carenado no era un conjunto de piezas inconexas, sino una piel fluida que envolvía la mecánica como un traje a medida....










