Cuando eres un niño se aprende más
por experiencias vividas que por lo que te cuentan. Pues nosotros
tuvimos que experimentar en nuestras propias carnes la diferencia
entre terreno liso y empinado, tanto en el tipo de diversión que
brindan, como en el tipo de heridas, como en el tipo de daños
causados.
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| Salvando las distancias, este era yo con 8 años sobre la Chispa |
El Grass-track es una modalidad
altamente recomendable. Es muy seguro: seguro que te caes, ¡seguro!,
¿qué es esto de inclinar en césped?, pues eso, caída segura. Pero
a la vez es muy seguro en cuanto a hacerse daño de verdad. Caes en
mullidito, hay escapatorias infinitas, deslizais tú y tu moto sin
empezar a voltear y enredarte con ella, la moto casi no se hace nada:
quitas la hierba de las estriberas, puños y manetas, te levantas y
sigues. Al ir con esas motos tan bajitas estás muy cerca del suelo
todo el rato, y al ir con ruedas de tacos de trial (los pequeñitos),
y más si el césped está ya un poco reseco, resultaba una
combinación perfecta, y se llegaba a rozar rodilla bastantes veces,
muchas, hasta que te vas al suelo, ineludiblemente.
Teníamos montados un par de circuitos. Uno era un óvalo.
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