01 agosto 2026

CON EL "A DE PLATA" EN EL BOLSILLO. 112- El día que, por apenas unas horas, no me vendieron una BMW...

Un día me dió por mirar la fecha del carnet de conducir y me di cuenta que hace más -mucho más- de veinticinco años que aprobé el permiso importante, "el de moto", el A (en aquella época, A2). Así que me propuse dar un poco la brasa y contaros manías y anécdotas que me han ocurrido durante este tiempo. ¿Hasta cuando? No lo sé, según me vaya acordando (algo difícil con este cerebro cada día más reblandecido que tengo), según me vayan ocurriendo... o cuando digáis basta.

112- El día que, por apenas unas horas, no me vendieron una BMW...
A principios de este junio fui a uno de los concesionarios BMW Motorrad de mi Comunidad Autónoma (no voy a poner el nombre ni lugar para no crear problemas tontos... ni cerrar puertas) con idea de comprar una moto. Nueva. No, no 'la de todos', otra. Pero, de nuevo, de ese concesionario volví con las manos vacías, algo que ya me ocurrió hace años.



El primer caso: el casco
A finales de 2007 (joer, ya ha pasado tiempo) quise cambiar de casco. Como ya he contado, soy de los que tengo que llevar siempre los mismos colores, por lo que soy bastante pejiguera en cosas como forma (sin alerones o ventanas que le afecten) y colores (suelo buscar una base blanca con ventanas blancas). Estaba mirando marcas y modelos y me gustó un Givi X.01 que se acababa de presentar, con distintas tipos de frontales, pantallas y tomas de aire con los que transformarlo según el clima. Pero en la tienda con la que me relacionaba por entonces me explicaron que no iba a llegar en semanas, era un modelo recién presentado, además que tendría que ser gris. 

Y en eso que llegó Navidad y, en una revista de motos (no recuerdo cual) venía un folleto donde BMW Motorrad presentaba una serie de productos rebajados para liquidar stock... entre ellos un casco integral a muy buen precio. Además, en blanco. Como yo no soy marquista (de hecho, en mi casa he tenido cascos y guantes BMW) fui a la tienda que comenté al principio, la que me pillaba más cerca del que por entonces era mi trabajo, a comprar uno. Allí el comercial me dijo que era una oferta de fábrica, que todavía no había llegado el producto, así que le di mi nombre y número de teléfono y esperé a que me llamara cuando llegaran. Esperé, esperé, esperé... y al final acudí a la tienda a ver qué pasaba. Y pasó que la promoción había acabado, no me había llamado porque 'eras tú el que tenía que pasar a interesarte' y, sencillamente, me quedé sin casco BMW. Al final compré un HJC FS-Max, el primero de varios que he tenido de la marca, lo decoré con mis colores... y tan ricamente con mi Mk VI. Pero aquello se quedó grabado 'para posibles alertas futuras'. Lo que no imaginaba es que, dieciocho años después, iban a tener réplica.


El segundo caso: la moto
Ahora vayamos a principios de este junio. Estaba alcahueteando por una página de compra-venta cuando, no me preguntes por qué, busqué una BMW trail. Pero no la R 1200 GS bóxer, sino la F 900 GS Adventure que probé el año pasado y me gustó por su rodar y cómodo asiento. Había unas cuantas de segunda mano con pocos kilómetros cuando, a matricular, veo que en el concesionario BMW del inicio tienen en oferta una con todo el equipamiento posible: puños, faros, quickshift, suspensión regulable electrónicamente, sensores de ruedas, modos 'Pro'... lo dicho, a tope. Miré el precio, alucinado, y me fui al configurador: sí, había un ahorro de 3.000 y muchos euros. Lo consulté con la almohada, lo consulté con el sufrido Maracolo, que llevaba unos días trabajando conmigo y, por supuesto, le di la brasa a la pobre Mari Luz. Al final me decidí: el sábado íbamos al concesionario y si el precio era real, sin trampas, nos la quedábamos.

Y ahí que fuimos. Y ahí que esperamos, pues un vendedor estaba desaparecido y el otro apenas podía dar a basto con los que estábamos. Menos mal que estos sitios tan finos hacen que seamos elegantes y respetemos los turnos sin que medie más que una mirada y un levantamiento de barbilla. Y cuando nos tocó... pues decepción absoluta: el comercial nos explicó que la oferta, según él de la propia BMW, había acabado. Busqué el anuncio, los anuncios (estaba en varias plataformas) y, para mi disgusto, el día anterior, viernes, a las 17:17 horas, había sido editado y ahora costaba apenas mil euros menos de lo que te dice el configurador. De tener un precio arrebatador pasó a uno... bien, algo más económico de lo normal. Lo propio en ofertas de tienda. Lo peor es que encima si la queríamos teníamos que acogernos al Select: paga la mitad de la moto, tres años pagando intereses y luego paga la otra parte. 2.000 euros más del precio base sin mucho sentido más allá de estar atrapado y casi obligado a seguir en la rueda. O eso opino yo. 

Al final no nos quedamos a que nos explicaran nada más. Apenas mi número de teléfono y nombre por si 'se arrepentían' y volvían a bajarla y listo. Pero se nos quedó una sensación de precio falso, de gancho para acudir y, ya puestos... comprar ésa a mayor precio o un modelo más económico. Y no ocurrió ni una cosa ni otra. Si tengo que esperar otros dieciocho años para que, por fin, compre algo en la tienda de marras, me van a encontrar muy mayor... 😄



P.D. Las fotos que acompaño con la F 900 GS están hechas con IA. Si en BMW Motorrad pueden, sin ningún rubor, utilizar imágenes de mentira en sus catálogos oficiales y colarlas para que las creamos auténticas, yo no voy a ser menos...

Mi 'favorita'. Que ortopédico, por Dios... 😂




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