15 septiembre 2018

CON EL "A DE PLATA" EN EL BOLSILLO. 63- A rodar... por el gusto de hacerlo (parte uno)

Miré un día la fecha del carnet de conducir, y me di cuenta que hace más de unos larguísimos veinticinco años que aprobé el permiso importante, "el de moto", el A (en aquella época, A2). Así que me he propuesto daros un poco la brasa y contaros manías y anécdotas que me han ocurrido durante este tiempo. ¿Hasta cuando?... no lo sé, según me vaya acordando (algo difícil con este cerebro cada día más reblandecido que tengo)... o cuando digáis basta...

63A rodar... por el gusto de hacerlo (parte uno)
Estamos en el pasado agosto... en su última semana, a apenas unos días para la vuelta a la rutina. En mi mente una frase de mi hijo Rubén: -¿qué pasa con la moto, no la vas a gastar o qué? La verdad es que sí, estaba ahí en su rincón, apenas cogida para hacer algún recado rápido. El motivo de mi desidia era triple: 
Por un lado el tremendo calor húmedo que hace en Valencia. Se me quitan las ganas, mas que nada porque soy de los que suelen ir equipados (intento evitar los pantalones cortos, las camisetas... y sobre todo las horribles chanclas yendo en moto).
Otro motivo es que en julio y, sobre todo en agosto, en Valencia ciudad es posible circular con comodidad y, lo mejor,
se puede aparcar el coche sin problemas... algo vital por donde vive Mari Luz. Así que entre eso y el aire acondicionado, pues como que no me disgusta coger el coche.


El tercero es Mari Luz... o mejor dicho su equipamiento. Desde que compramos la Montesa 648 hemos ido adquiriendo equipamiento para ella, pero tanto los pantalones como la chaqueta son de invierno... algo que ya padeció en la salida con los clásicos que hicimos a finales de abril. Así que como comprenderéis, y a falta de material "de verano" como tengo yo (ropa ventilada), le resulta imposible salir en moto por carretera... excepto que nos arriesgáramos a hacerlo sin protección, que no es el caso.
Lo cierto es que salir sin ella... pues como que no me apetece, la verdad. La 648 y ML "van asociadas" y sin ella no es lo mismo. Ya lo noté cuando salí con Mauri y Juan en diciembre pasado, "me faltaba algo". Así que la moto pasó a un segundo plano a la espera de un tiempo más fresco que me permitiera disfrutar de su compañía.

La cosa está en que Mari Luz pensaba lo mismo que Rubén: la moto no tenía que estar parada, debía de salir con ella y disfrutar de mi afición aunque fuera en solitario, más cuando ella debe de prepararse unas oposiciones y el salir juntos será escaso durante este año próximo. El tema está en que yo no sé vosotros, pero para mí salir en moto siempre ha sido por alguno de estos tres motivos: por viaje, por diversión (a hacer curvas o pistas) o para poner mi mente en forma. Y la cosa estaba en que hacer una salida "porque sí" no encajaba en ninguno de los tres motivos. Lo bueno es que, a diferencia de hace tres años, tengo una buena moto para rodar con comodidad, tenía un día entero disponible, dinero para toda la gasolina que quisiera quemar y, lo mejor, la mente tranquila gracias a mi relación con ML. Así que podía hacer algo que me rondó por la cabeza hace unos ocho o diez años: una ruta empalmando puertos de montaña y carreteras secundarias, huyendo de autovías. Un estudio con Google Maps y ahí estaba: entre 300 y 500 kms con apenas nada de vía de doble carril, en una especie de gran circunvalación a la ciudad de Valencia. No había excusa, tocaba probarme a mí mismo que podía aguantar tanto.


Así que llegamos al último lunes del mes. Son las diez de la mañana cuando salgo con depósito lleno, cadena engrasada, aceite comprobado, ruedas con el aire correcto y sin bombillas fundidas. Enfilo hacia el norte por la antigua N-340, la que atraviesa los pueblos, aunque en Puzol debo de callejear un poco esquivando unas obras. Un mínimo tramo de autovía obligatoria (tres kms. de V-23) me lleva, como aquel día del Pilar de 2015, al "0" de la N-234, la antigua carretera de Sagunto a Burgos, actualmente complementada por la cómoda autovía A-23 que, desde luego, vi de lejos. El tramo hasta Viver es muy conocido para mí, así que simplemente disfruté de sus travesías y variada carretera. La moto ronronea a apenas 5.000 rpm sobre los 100km/h, la estabilidad es buena, las suspensiones absorben los baches sin problemas y el tiempo ¡hasta es un poco fresco!. Vamos, todo ideal... a seguir.


Llega el momento de abandonar "lo conocido" por "lo menos conocido". He de reconocer que nada es novedad para mí en esta ruta, pero la verdad es que llevaba años, demasiados, sin recorrer esta zona por este sitio. Para ir a Alcublas lo normal en mí es hacerlo desde Altura pasando por la Cueva Santa, pero hoy no, hoy toca CV-235 para llegar desde Teresa y Sacañet. Antes de llegar a uno de los pueblos más clásicos entre los moteros valencianos, hago una parada. Me había propuesto, ya que la autonomía de la moto supera en poco los 250 kms, hacer unos 80-90 kms y parar a beber, hacer unas fotos y, más importante, avisar que todo va bien. 
De nuevo en marcha, después de atravesar Alcublas, en vez de hacer la bella y conocida bajada hacia Liria-Casinos, me desvié por el cementerio a buscar la CV-341 en dirección Artaj y La Pobleta. Ahí comprobar con el mapa que llevo en el móvil que voy bien. No, no soy de GPS, a mí me gusta más un sencillo mapa que leer, aunque ahora sea digital. Cosas de saber orientarse con mapa y brújula gracias a los scouts. 😄 ⚜

Desde La Pobleta hasta enlazar con la CV-345 voy por una carretera que más parece una pista forestal con algo de asfalto... un horror seguro para una RR, pero un tramo sin problemas para mi 648 con suspensiones RCX by Vicente. Unas fotos con los aerogeneradores y la base eléctrica y de camino a La Yesa, donde me asalta la duda... ¿a buscar Chelva por el bello Ahillas y bajar ese retorcido puerto que pasa por la ermita del Remedio, o a buscar la no menos espectacular Alpuente? Al final, como lo que se trata es de rodar, elijo lo segundo, algo más largo -aunque aburrido- si pretendo buscar Tuejar.




Para los que no conocéis Alpuente, no dejéis de visitarlo. Para que los aerogeneradores pudieran ser transportados, hicieron una circunvalación al pueblo -por la entrada sur apenas cabe un camión de esos pequeños- y ahora mucha gente que viaja por ahí se pierde el espectacular paisaje, con ese barranco que hasta da mareo cuando intentas calcular cuanta anchura tendrá. Alpuente ya fue poblado en la Edad del Bronce, Íberos, Romanos y, sobre todo, Al-Ándalus, con el que creció económicamente. El Cid tomó el pueblo en 1089, sabedor de la importancia estratégica de la zona, tanto de defensa militar gracias a su abrupta orografía, como de paso comercial entre Aragón y Castilla, donde era frontera. Llegó a ser villa real durante siglos y en el XIX fue uno de los puntos importantes de los Carlistas, siendo destruidos sus dos castillos durante la guerra, lo que no es motivo para que no podáis visitar sus ruinas.
Ayuntamiento de Alpuente. Foto de Cargus


¿En serio que has llegado hasta aquí? ¿Y te gusta? Pues nada, "A rodar... por el gusto de hacerlo" sigue aquí: 

64- A rodar... por el gusto de hacerlo (y parte dos)



Fuente de información sobre localidades: la maravillosa Wikipedia






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