29 octubre 2016

CON EL "A DE PLATA" EN EL BOLSILLO. 53- Treinta años de aquellas bellas 24 Horas de Montjuïc

Miré un día la fecha del carnet de conducir, y me di cuenta que hace más de veinticinco años que aprobé el permiso importante, "el de moto", el A (en aquella época, A2). Así que me he propuesto daros un poco la brasa y contaros manías y anécdotas que me han ocurrido durante este tiempo. ¿Hasta cuando?... no lo sé, según me vaya acordando (algo difícil con este cerebro cada día más reblandecido que tengo)... o cuando digáis basta...

53- Treinta años de aquellas bellas 24 Horas de Montjuïc
En 1986 yo tenía diecinueve años, compré de segunda mano una humilde pero guerrera Vespa 200, no había hecho "la mili", ni conocido a Moñi, y todavía faltaba para aquel verano del 89 en que tanto cambió mi vida. Pues bien, antes de todo eso, entre el 25 y 26 de Octubre de 1986, se corrieron las que no sabíamos iban a ser las últimas 24 Horas de Montjuïc... y tuve la suerte de ser uno de los que las disfrutó como espectador.

La verdad es que fue una de esas típicas actuaciones valencianas, el "pensat i fet" (pensado y hecho). Trabajaba de mensajero en Valencia y allí conocí a Paco. Había corrido en Resistencia Vespa, entendía de mecánica, tenía contactos en un taller importante de la ciudad (donde pude ver en directo una de las primeras Honda RS 250 de GP... aquella que era más bien una moto de calle aligerada que una verdadera moto de carreras) y me propuso ir a ver las 24 Horas en
Barcelona. Por supuesto dije sí y, junto su amigo "el huevero" nos fuimos para allá.

Lo divertido fue el viaje sobre todo. Con un Citröen "Dos Caballos" hay que tomárselo con calma, pero es que además el depósito tenía un agujero y no le cabían más de 500 pesetas de gasolina, calculo que serían unos seis o siete litros... vamos, a parar cada 100 kms. Con ese ritmo aprovechamos a la ida para visitar un karting muy bonito... que no recuerdo a qué altura del viaje estaba, la verdad.

En Barcelona, no hacía falta preguntar, toda la ciudad vibraba a ritmo de carrera. Carteles publicitarios, emisoras de radio, prensa... todo olía a 24 Horas. Llegar a la zona de Montjuïc no fue problema, "todos" iban hacia allí. Pagamos nuestra entrada ¡¡¡y a disfrutar del ambientazo!!! Además Paco había conseguido un par de pases de paddock... sólo dos, no lo tuvimos que turnar, pero logré ver a Garriga, Cardús, Grau y otros muchos, hasta al Campeón de Enduro Carlos Mas. Eso sí, el que más ilusión me dio ver de lejos fue a Dennis Noyes, que luchaba para ser Campeón de España de Resistencia... su único título "oficial".


Total, que pude ver una auténtica salida "a lo 24 Horas", con los pilotos a un lado de la recta y las motos, paradas, al otro. Verlos salir corriendo hacia sus máquinas, subir, arrancar y salir disparados fue magnífico, algo que no dudamos Voro y yo en imitar cuando organizamos las primeras carreras de las Vespino Series (tres horas de resistencia). Luego... pues lo de siempre, deambular por el circuito, ver las zonas míticas (bellísimo Pérgola-contraPérgola) y disfrutar de la grandísima variedad de motos, desde dos tiempos de dos y cuatro cilindros -derivadas de Yamaha RD 350 y aquellas 500 "GP réplica"- hasta todas las cuatro tiempos del mercado, de apenas 500cc a las grandes FJ 1200. Pero por muy bien que sonaran algunas, yo tenía oídos para dos: las Honda VF 750, con su sonido ronco, muy distinto al de las demás cuatro cilindros en linea y, sobre todo, la Ducati-Cagiva F1 oficial de los nombrados Garriga-Grau-Cardús, al final ganadores.

La noche la disfrutamos un poco por la ciudad (lo siento para el que se pueda ofender... pero en aquella época la fiesta nocturna en Valencia era mejor) y a dormitar un poco en el coche... ya os podéis imaginar lo "cómodo" del lugar. Luego más circuito, la llegada, salir y el tedioso viaje de vuelta. Desde luego que me quedé con ganas de más, de mucho más, de ir al año siguiente, a mi ritmo, a intentar bucear más en el ambiente... pero llegué tarde. Una organización carísima en infraestructura, un precio muy alto de los pilotos y equipos buenos, la peligrosidad del circuito urbano que se llevó la vida de Domingo Parés... una hermosa locura que con motos de más de 130cv de la época era inviable. Los que pudimos lo disfrutamos, pero ojalá hubiera habido alguna fórmula para continuarla.




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