30 mayo 2017

CON EL "A DE PLATA" EN EL BOLSILLO. 54- La Honda "Two Fifty", Armando, Rubén, Mari Luz, Juan, y otras historias sin llegar a 120 (km/h)

Miré un día la fecha del carnet de conducir, y me di cuenta que hace más de veinticinco años que aprobé el permiso importante, "el de moto", el A (en aquella época, A2). Así que me he propuesto daros un poco la brasa y contaros manías y anécdotas que me han ocurrido durante este tiempo. ¿Hasta cuando?... no lo sé, según me vaya acordando (algo difícil con este cerebro cada día más reblandecido que tengo)... o cuando digáis basta...

54- La Honda "Two Fifty", Armando, Rubén, Mari Luz, Juan, y otras historias sin llegar a 120 (km/h)


Septiembre de 2009. Salida mixta tierra-asfalto con Javi-Boque y Armando-la
Casi dos meses lleva en mi garaje una humilde pero leal Honda CB 250 "two fifty". El motivo es que desde enero la Garbí (Suzuki DR 750 Big transformada) está en Madrid dando satisfacciones a otro... y yo sin moto. En febrero pude hacer unos cientos de kms. con una BMW RT (gracias Juan por dejarmela) y desde entonces... nada. Así que acepté el ofrecimiento de mi compañero Armando y fui a recoger la Hondita  para moverla un poco ¡qué no hacer por un amigo!. Compró la 250 para su mujer, pero entre que han tenido un niño y que tiene una KTM SM 690... pues como que la CB estaba más tiempo parada que una estatua. Una tarde de principios de abril fui con mi hijo en coche a su casa y me la traje. Lo único que me dijo Armando-la fue "es tuya". Todo un detallazo amigo.



Mi hijo Rubén en sus primeros metros con una moto de verdad
Ese mismo día ya tuve una decepción y una alegría. La decepción ya la podéis imaginar: la pequeña Honda apenas llega a 120 km/h conmigo encima (1'88m y 113kg de cincuentón bigarro). El motor tenía un terrible agujero de carburación a medio régimen y a 90 había que "repelar" con el gas para que no se ahogara. Salía de ahí (por arriba o por abajo) y perfecta pero... poco había, la verdad. Además, sus 76.000 kms se notan en suspensiones y frenos. Vamos, que en la autovía que lleva
desde casa de Armando a la mía, sufrí lo indecible con mi hijo metiendo sin pudor el morro de nuestro Picasso en mi culo tanto en rectas como en rotondas. ¡Empezamos bien! Antes de llegar a destino paramos unos minutos en un polígono cercano, y allí pude cumplir uno de mis sueños: ver a mi hijo Rubén conducir una moto. Se me cayó la baba, por supuesto :-)



Desde entonces la Hondita cumple simple y llanamente su misión: transportarme. Es por lo que se la pedí a Armando, para poder ir a "hacer papeles", a visitar familia, a casa de mi novia Mari Luz, a trabajar cuando no tengo Metro... En todo momento la Two Fifty está dispuesta a que roces el botón de arranque y salir disparada. Bueno, para eso tuve que, nada más llegar a mi casa, ese mismo día, liarme a repasarla bien: filtro de aire aspirado, bujía cepillada, presiones de ruedas, lavado y engrasado de cadena, aceite al cable de embrague y mucho a la bisagra de la pata de cabra, ajuste de la holgura del acelerador y alguna cosilla más. El problema estaba en que no lograba quitarle el molesto agujero en carburación, así que aprovechando que le pedí a Toni, el mecánico de mi pueblo, que me apretara del uno al tres la precarga de los amortiguadores, le encargué un cable de cuenta-rpm y se la dejé para que le diera un buen repaso al carburador. El resultado: ya marca revoluciones... y el motor responde como debe ante mis solicitudes. Un dinero bien empleado.



El viernes de hace dos semanas Mari Luz se atrevió a que nos diéramos una vuelta en moto, algo que ha costado y con motivo: tuvo una mala experiencia con un conocido que la asustó al máximo en apenas quince kms, por lo que no las tenía todas conmigo. Desde que la conocí el verano pasado apenas subió una vez a mi Garbí para hacer un recado dentro del pueblo, así que todo eran dudas. Por su parte que le gustara. Por la mía que le gustara... y que la CB respondiera bien. No me daba mucha confianza su comportamiento cargada, y desde luego no quería que ML sufriera ningún daño. 
Total, que el viernes noche, después de cenar, casco, chaqueta y una vuelta por los alrededores del Mediterraneo. Apenas fueron 30 kms, hacia el norte un par de pueblos y vuelta por la orilla del mar, pero fue suficiente: ML quedó convencida y yo también. Bueno, yo con que a ella le gustó. La verdad es que la 250 está MUY necesitada de un buen repaso a frenos y suspensiones, que hacían tope con demasiada frecuencia. Que sí, que yo peso, pero Mari Luz no... los kms. de la Hondita se notan demasiado. Ahora, si la moto no me dio sensaciones, la compañía de ML lo suplió ampliamente: notarla agarrada a mí, que sintiera el placer del viento, de los cambios de temperatura según entras o sales de una zona habitada, que levantara la vista ¡y viera las estrellas! o que con facilidad notara el romper de las olas en la orilla me llenó de orgullo al ser conmigo con el que quiere ir descubriendo el mundo-moto poco a poco. Sí, muy agradable, ojalá hayan miles como estos. 



Casi veinte años ha costado hacer esta foto... ahora hay que repetirla más
Y llegamos al sábado pasado. A Juan lo conozco desde 1999. Él fue uno de los que me ayudó con la restauración de la Bultaco, me ayudó y mucho cuando competí, pintó mis cascos, me dejó su Yamaha TT-E 600 y la BMW RT, me ayudó con la transformación de la Garbí, reparó varias tonterías del coche... y encima me llama amigo. La verdad es que es un orgullo que me aprecie y más cuando difícilmente puedo corresponderle más que quedando con él a almorzar. Porque sí, nos conocemos casi veinte años y es más motero que yo (y muy rápido pese a estar ya en edad de jubilación), pero en todo este tiempo jamás salimos juntos. Cuando él se dejó el todo-terreno yo comencé en lo marrón; cuando él exprimía su R1 yo hacía curvas y pistas con mi XR 600; cuando yo tenía la Garbí él sale con su hermano y algún amigo con sus custom de 250. Un momento... ¿he dicho 250? ¡coño, si ahora tengo una! ¿Qué tal quedar con él?


Lo cierto es que mis dudas sobre salir con la Two Fifty no habían desaparecido. El paseo con Mari Luz fue delicioso, pero por su compañía, no por la CB. Que sí, que es una moto magnífica y que no engaña... soy yo el que le pido más de lo que debo. También he de reconocer que en las rotondas se comporta con dignidad y el motor a 80-90 es capaz de llevarte al fin del mundo. Así que, animado por Mari Luz, decidí "darnos una oportunidad" e hice una llamada a ver cómo estaba la cosa para el sábado. Por supuesto Juan encantado. Además no sólo iba él con su Suzuki Intruder 250, también su hermano Jorge con una Kymco Venox 250 y Manuel con una Yamaha Virago 535. Vamos, que el ritmo, tanto en rectas como en curvas, no iba a ser alto.

Un magnífico punto a favor de los tres es que llegué a las 8'33h y ellos estaban esperando con casco y guantes puestos. Perfecto, ya he contado que me encanta la puntualidad.
La ruta era corta, pero agradable: Hacer toda la CV-370 desde Manises hasta Pedralba pasando por Riba-Roja y Vilamarxant, un bonito puerto de montaña hasta Bugarra y más curvas hasta Gestalgar. La verdad es que hasta las curvas circulando a 80-90 todo el grupo iba cómodo y relajado, viendo yo desde atrás como trazaban. Apenas un susto con un tonto que, un poco antes de entrar en Vilamarxant estaba parando la circulación para que un camión maniobrara ¡¡¡a la salida de una curva!!! No lo hemos atropellado (nosotros o los coches que llevábamos detrás) porque la velocidad era tranquila. Madre mía si llegamos a correr. Y en las curvas de los puertos de montaña pues a "hacer la goma": yo me atrasaba un poco y así iba más rápido en las curvas hasta alcanzar el grupo. Juan, que iba el tercero, vio la jugada y también se apuntó. Va bien esa Intruder, sí... 


Los veteranos con cerveza, el jovencito con té. Manda huevos... 
En la terraza del bar "de siempre" ya podéis imaginar: a hablar de motos. Yo comento lo justito que voy con la CB y las ideas que tengo de compra cuando logre capitalizarme. Ellos anécdotas de viajes tranquilos. Atractivo, sin duda. Después del almuerzo (como estoy a régimen medio de jamón con tomate, agua y un té... que triste) retorno. Jorge y Manuel ya saben "de qué va la cosa" y salen mientras Juan y yo todavía estamos con el equipamiento. La verdad es que podría poner la escusa de que -es verdad- se me olvidó abrir el paso de gasolina, o que Juan se conoce la carretera de ir todos los fines de semana, y también sabe hasta cuanto puede hacer con su moto... pero que diablos, se fue y listo. Hasta que no pillé a la cabeza ni lo olí. Genio y figura este Juan, aunque no perdáis ojo a Jorge y Manuel, que iban lento porque sencillamente querían. Muy bien. Otra vez rectas tranquilas a medio régimen y unas cervezas (yo otra vez té) en Manises acompañado de más charla. ¡A repetir!




¿La primera conclusión de estos apenas dos meses? Pues que la Honda CB 250 es una GRAN moto... de pequeña cilindrada. El problema soy yo, que ni quepo por mi tamaño ni debo pretender que vaya más de lo que lo hace tirando de mi peso. Además, con los kilómetros que tiene es normal que vaya justa de todo. He de decir que se comporta muy dignamente, todavía frena bien si tienes cabeza, las curvas las hace con gallardía y si la pones a medio gas te lleva un poco por debajo de los 100 km/h con dignidad y sin apenas ruido, algo que fue fantástico cuando con Mari Luz paseaba despacito a unos metros del mar. 

Mi problema es que no me veo con algo tan breve, la verdad. Cuando fui joven viajé por media España con mi Vespa DN 200, más lenta todavía que la CB 250. Pero a mediados de los ochenta ibas de Valencia a Jarama por la N-III con sus curvas, rectas, cambios de rasante y travesías... viajabas, no te desplazabas rápido como hoy en día por las cómodas -y aburridas- autovías. Además los huesos los tenía "más flexibles", tenía las ganas de la juventud y encima era lo único que había catado. Ahora, con cerca de 400.000kms de moto en el cuerpo (diez vueltas al mundo, recuerda) y viviendo en uno de los países con más autovías y vías rápidas de Europa, como que no me agrada ir a velocidades crucero de camión... si no me sopla el viento de cara. Por lo menos de forma obligada no. 
Cuando era joven y con ganas de apurar hasta entrando en mi calle, no me importaba ir con mi Yamaha TDM 850 con motos de 75 (los "junior" del moto-club), con 125, incluso algún último-de-la-fila y percherón que no era capaz de más. Y no me he quejado nunca, porque sencillamente lo hacía de forma voluntaria, sólo era cuestión de apenas dar un pelo de gas y dejarse llevar. Con la Suzuki Big lo mismo, a veces daba paseos tranquilos, sólo por el placer de escuchar sus pistonadas... o para reencontrarme a mí mismo. Pero luego, cuando me apetecía, siempre podía dar puño y notar el poderío de un motor musculoso. Eso, desde luego, no lo voy a encontrar con una asfáltica de pequeña cilindrada. Pero no por ello voy a dejar de renunciar a ir en moto, una gran moto como la valerosa Hondita de Armando-la, una máquina noble y agradable como pocas. Por lo menos hasta que su dueño la reclame... o entre en mi garaje mi próxima moto. Gracias de nuevo Armando.



4 comentarios:

Diego dijo...

MiguelXR33, me encantan estas historias de vida!
Seguid así. Ojalá dentro de poco te puedas dar el gustazo con algo más potente...
Por otro lado, echo de menos vuestros audios antes de las carreras.
Un abrazo!

MiguelXR33 dijo...

Muchas gracias Diego. La verdad es que es esto lo que a mí me gustaría escribir siempre... pero no doy para tanto, ni por tiempo ni por experiencias :-D

Yo es que, la verdad, influenciado por Dennis Noyes y César Agüí, siempre quise hacer esto: escribir y escribir mucho. Sin más límite que el terminar lo que apetece contar. Sí, sé que de las 141 visitas que tiene ahora mismo el envío apenas diez o quince lo habrán leído entero. Seguro que muchos habrán visto tanta letra y, sencillamente, habrán pasado a otra cosa. Pero si yo escribo tanto es para "esos diez o quince", gente que lo que quiere son menos fotos, menos comentarios rápidos, y más letra, más explicación, más sentimiento. Y eso es lo que pretendo. No creo que en la mayoría de las veces lo logre, desde luego, pero no importa. Con un comentario como el tuyo unido a un par buenos por whatsapp y el muy favorable de mi Mari Luz, tengo de sobra. Gracias de nuevo Diego.

Y en cuanto a los audios... no voy a mentir, hay dos motivos. Uno es sencillo: apenas estoy siguiendo MotoGP porque me niego en redondo en hacerle el caldo a unos señores que ME NIEGAN EL VER LAS CARRERAS. Yo fui uno de los muchos millones de españoles que hemos hecho grande "el Mundial" gracias a ver las carreras, primero en TV, y gracias a ello en vivo a los circuitos. Pero esto de que tenga que hacer el pirata para poder ver la carreras... como que no. Ya llevaba dos temporadas sin ver Moto3 y Moto2, pues este año ya llevo dos carreras de MotoGP... y lo triste es que cada vez me importa menos. Sí, con mi novia pongo el portátil y lo veo "de estrangis", pero eso no es ver carreras. No es sentarse en el sofá con la pantalla grande, con cerveza y algo de picar (como hicimos este domingo con W-SBK), sino de un modo pequeño e incómodo, con calidad justa. Así que me niego, lo siento. No digo que no hablaré de MotoGP, todavía no he "pasado totalmente"... pero por desgracia me han obligado a ello.
Lo otro es que iVoox está fallando de una forma ya alarmante. Este viernes pasado debía haber colgado un audio de whatsapp que le envié a un amigo motero sobre la pérdida de Nicky Hayden... y hoy martes sigo intentándolo sin éxito. Un desastre. Así que paciencia, que a mí también me apetece "charlar con vosotros" mientras paseo a mi perra.

Un saludo amigo. Por cierto ¿no eres tú el que me debe algo? ;-)

Jordi dijo...

Vaya sorpresa Miguel!! al fin vendiste la Garbí!! pues visto el vídeo de la Honda A.T me parece q ya tienes candidata.. ☺️

Lo que me extraña es que la CB vaya tan lenta.. x referencias cercanas siempre ha sido una moto capaz de rutear a 120 km/h salvo pendientes elevadas o con mucha carga..

Espero que pronto puedas volver a disfrutar de una moto de verdad y en esa compañía que tanto se nota que te estimula...

Saludos en V's

MiguelXR33 dijo...

En enero me separé de la Garbí, sí, una pena. En cuanto a la AT 1000 pues sí, es "mi moto", parece como si Honda la hubiera hecho para mí. El problema son los casi 14.000 leuros de nada...

La CB 250 es lo que es: una muy buena utilitaria sin más pretensiones. Encima tiene casi 80.000 kms y yo peso nada menos que 110 kg. Pero sí es cierto que antes de que la carburaran iba mal, pero corría más. Da igual, así va "suficiente".

¿Cuando tendré moto? Pues depende de muchos factores ahora mismo, pero te adelanto que "con corazoncito" tengo marcadas casi cien en wallapop. Otra cosa es que sean "mi moto", porque no tengo una trail 50/50 que me convenza: una AT 750 tiene muchos años, una V-Strom es poco campera, una BMW R-GS cara de mantener, una KTM 990 es una lotería... y todas a precios de oro. Con los 4.000 euros mínimo que necesito para una de ellas buena tengo varias Suzuki Bandit S ¡¡¡1250 abs!!! Otro mundo... pero que no me permitiría hacer campo. Un dilema.

Y la compañía sí me estimula, mucho. :-)

Los 10 artículos mas leídos en el último mes.