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13 mayo 2011

CON EL "A DE PLATA" EN EL BOLSILLO. 5- La moto que tenía más kms. empujando que en marcha.

Miré un día la fecha del carnet de conducir, y me di cuenta que hace más de unos larguísimos veinticinco años que aprobé el permiso importante, "el de moto", el A (en aquella época, A2). Así que me he propuesto daros un poco la brasa y contaros manías y anécdotas que me han ocurrido durante este tiempo. ¿Hasta cuando?... no lo sé, según me vaya acordando (algo difícil con este cerebro cada día más reblandecido que tengo)... o cuando digáis basta...
5- La moto que tenía más kms. empujando que en marcha...

Cuando mi amigo LionHeart me regaló su Bultaco Frontera 370 Mk11, comentó que funcionaba cuando la dejó aparcada durante años en una leñera. Así que como siempre he sido de los de no arrancar nunca con aceite viejo, me lié a restaurar antes de probarla (con alguna ayuda de Voro): Limpié y cambié retenes y aceite a los amortiguadores y horquilla. Limpié con mimo el interior de los tambores de freno y lijé y ajusté las zapatas. Cambié las manetas de freno y embrague, y los cables y fundas. Llevé a soldar unas grietas en la “bufanda” de escape, lo lijé y pinté, y cambié la fibra del silencioso. Cambié el aceite de la caja de cambios y de la transmisión primaria. Cambié la bujía y su pipa. Le hice un “filtro de aire” con espuma de colchón. Arreglé el anclaje del depósito (con una tira de velcro...) y las grietas de las tapas laterales. Pinté desconchones del chasis y basculante (“azul ancla” de Titanlux). Puse un botón de paro, quitando la instalación eléctrica de enduro con sus luces. Cambié el acelerador por uno de "tiro rápido". Le hice un porta-números delantero ovalado “a lo clásico”... y montones de pequeñas ñapas más. Todo hecho en el patio interior que formaban cuatro fincas, muchas veces a la luz de las farolas, y siempre con niños zumbando alrededor, más algunos mirones que siempre tienen que explicarte como lo harían ellos...

Finalizada la restauración, había llegado el momento de arrancar y probar. Patada, patada, patada... nada. Unas cuantas más, traquetea unas pocas rpm. y se para. Unos empujones, unos petardazos... nada de nada. Más empujar, y más, y más... solo sudor y frustración. Y risas de los vecinos.
Al final, una tarde vino el bueno de ManoloMk10 a iluminarme con sus conocimientos de la marca del “dedo rampante”. De entrada, se descojonaba con mi “filtro de aire”... un pegote de espuma de colchón cogido con alambre a la caja. A la basura. Comprueba el carburador y ve que está mal montado. Unas patadas y comienza a petardear, pero no suena muy bien. Intenta dar una vuelta, pero aquello no va. Se para. Más patadas, más empujones... nones. Tocaba el “plan B”: había que ir a “la Ossera”.

Así que otra tarde Manolo aplica su paciencia y amabilidad infinita y al terminar de trabajar fue a casa a por el carro, vino a recoger la Frontera, y me llevó a Ribarroja (unos 40 kms), a la Ossera de TransTwin. Juan es un verdadero entendido en Ossa, sobre todo las de motor 250, y por aquel tiempo la colección era nutrida... eso sí, todas funcionando, todas siendo utilizadas.


Un vistazo al panorama y después de intentar sin éxito que arrancara, toca probar: fuera la bobina de doble bujía, fuera el carburador, y prueba con una bobina simple y el “carburador mágico”, uno que se probó en montones de motos porque siempre iba bien. Pues eso, patadas, empujones... na de na. Desmontan la tapa del encendido y ahí está la cosa: la chaveta que está rota, por lo que el encendio va a su aire. Recolocan el pedazo que queda y ¡arranca a la primera!. La prueba Juan, la prueba Manolo... y por fin me doy con ella una vuelta, por fin había roto la leyenda de mi finca de que había hecho más kilómetros con ella empujando que en marcha. Eternamente agradecido a los dos... no lo repetiré bastante.


Se hizo de noche, pero aun probamos con su carburador y su bobina... todo bien. Vuelta a casa. Y aunque era tarde, muy tarde, no pude evitarlo: Mis “simpáticos” vecinos tenían que saberlo. Así que desmonté el silencioso, la arranqué y di unas tres o cuatro vueltas a las fincas, y luego dentro del patio interior, haciendo todo el ruido que pude. Forasteros, os metisteis con el motorista equivocado...

Que bella es a veces la venganza... :-D


3 comentarios:

mianca dijo...

¡¡Chico, que envidia de moto, una 370 Mk11!! y encima transformada a cross, que lujo. Me imagino que no la tendrás aun ¿no? si es así, ahora la añoraras seguro al 100%, cuanto daría yo por tener la Puch M82 y la Derbi RC125 que tuve en su momento pero, está claro que en ese momento la vendes y hasta te pones contento de lo que le sacas y hoy en día, lagrimas de tristeza del recuerdo vano de aquellos momentos.

Anónimo dijo...

Maravillosa descripción Miguel, me has metido plenamente en tu historia y me has hecho recordar muchos viejos tiempos.
J.M.Pont

Transtwin dijo...

Tratandose de una Bultaco la tenia que haber dejado
como estaba......y de paso te hubieras tenido el
gimnasio gratis ja,ja,ja.....¡¡¡que malo soy!!!

Recuerdo ese dia y (ahora de verdad)me alegro de
haber dado con la tecla para despues comprobar lo
bien que funcionaba y los buenos momentos que pasamos
en las carreras.

Un saludo.

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