02 septiembre 2013

Las historias del Top Throttle. ¿Para que coño sirve tu moto?

.
¿Para que coño sirve tu moto? 

Es tarde y hoy ha sido un día duro.. Los dólares que les he sacado a algunos aspirantes a campeones de la carretera de Stafford, me permitirán  darle algo de dinero al viejo Francis, a cambio de vivir en su granero. También me dejaré algo en el Top Throttle,a cambio de que me deje morir poco a poco en él.
No llevo la cuenta de lo que tengo que darle a Francis, pero el tampoco. Una vez me dijo que solo quería que pagara de vez en cuando, y que hubiera gente delante, para que nadie pensara que alojaba un "tío" gratis, porque era maricón.

La garganta me duele horrores. Cada vez se me acaba antes la petaca de whisky, con la que me armo de valor, antes de cada carrera.

Michael miraba el fondo del local, de manera ausente, cara de nada, limpiando los vasos con su eterno trapo. Alguien dijo en una ocasión, que Michael era tonto, que tenia la inteligencia justa para no cagarse mientras anda. No lo se.... A veces pienso que si, pero aún así lo aprecio mucho. Siempre me escucha cuando tengo algo que decir entre volutas de humo, vapores de alcohol y los cambios de gris que genera en el ambiente, el vaivén de la única bombilla que ilumina la barra. A veces siento lo mismo al hablar con él, que al hacerlo con el perro de Francis, cuando le digo algo, y sin entenderme, ladea la cabeza. Pero me gusta su presencia. Me reconforta.

Hoy el trabajo ha sido sencillo, aunque me ha llevado todo el día. Mis huesos cada vez aguantan menos estos trotes.
Le he vaciado los bolsillos a esos tipos que montaban Harleys. La verdad es que no entiendo ni a esas motos, ni a sus pilotos. Son pesadas, torpes y espantosas en las curvas. No tenían la menor oportunidad.
En todo el estado de Kentucky, no gustan esas motos. Aquí son las inglesas, las preferidas. BSA, Norton, Triumph.... Son buenas máquinas y se reparan fácilmente. Me dijeron que en la costa oeste y en el centro del país, solo se ven Indians y Harleys. Allá ellos, con sus estrafalarios trastos.

Hace tiempo, mientras iba de aquí para allá, sin rumbo fijo, me encontré con un tipo de barba larga y pañuelo en la cabeza, conduciendo una Harley con un manillar grande, y muchos flecos de cuero, por todos sitios. Me propuso compartir viaje conmigo y acepté. La convivencia solo duró un día. No dejaba de martillearme con el soniquete de que Harley era lo mejor y mas auténtico.Que era un modo de vida.
Íbamos haciendo la goma continuamente, siempre iba esperándole. Me comencé a cabrear....
Le dije:
- Amigo, no quiero que te ofendas, pero no estoy disfrutando del viaje. No llevamos el mismo ritmo.
- Ya veo, pero es que no puedo pasar de 60 Mph. Si lo hago, el motor comienza a quejarse y repiquetea de manera peligrosa. Estas carreteras tan rectas, no son buenas para estas motos.
- Ok. Podemos poner rumbo a las montañas y seguir sus carreteras sinuosas hasta el otro lado.
- No creo que sea buena idea, porque las curvas tampoco se llevan bien conmigo y con mi moto.
- Bien, pues vamos a coger la interestatal, con sus largas pistas de tierra compactada. Iremos mas lentos, pero circularemos sin tirones.
- Siento decirte que esta moto no vale para eso, porque tiene un depósito muy pequeño y no llegaría al siguiente pueblo.
Entonces exploté.
- Joder, tío, entonces ¿para que coño vale tu moto?
-No te enfades colega. Mi moto vale..... sirve para..... Vaya es muy bonita y auténtica.

Le dejé plantado allí mismo, en la cuneta de la carretera y casi sin gasolina. Pensé, jódete y búscate una moto como Dios manda. Vaya trasto.
Siempre opiné que ese tipo de motos son para los tipos que no saben pilotar o tienen miedo, y se escudan en lo auténtico, para disimularlo.

Los chicos de hoy, llevaban todos Harleys. Eso si, transformadas. Habían Café Racer, Flat-Tracker y alguna Scrambler.
Se les calentó la boca y yo aproveché la ocasión para provocarles y propiciar una carrera.
Pobres Diablos, no tuvieron la mas mínima oportunidad. En las curvas del barranco se cayeron dos, y los otros cuatro podrían haber tomado sus tiempos con un calendario.
Hasta cuatro veces quisieron repetir la carrera, pero el resultado fue idéntico. Se nos echó la noche encima, y se marcharon con el rabo entre las piernas y los bolsillos vacíos.

- ¿Michael?
- Dime, Sal...
Ponme otro Whisky y dame otra cajetilla de tabaco. El Whisky pónmelo largo, quiero ver si consigo olvidarme del dolor.

El alcohol me quema el estómago, y el humo los pulmones. Pero mas me queman el alma, los recuerdos. Al menos el alcohol si que calma ese dolor.
La bombilla sigue su vaivén rítmico y monótono.
Tras la cuarta copa, un agradable calor aparece desde dentro de mi cuerpo. Mis sentidos se amortiguan y comienzo a no pensar con claridad. Comienzo a no sentirme tan mal.....
.

2 comentarios:

Davidín dijo...

Je,je... Estoy con Sal!!

Además creo que la conversación continua teniendo vigencia en la actualidad.
Si algún día tengo una Harley será porque tenga por lo menos 6 o 7 motos más... y porque me sobre el dinero!

V´ssss

Nani Durán dijo...

NO ESTOY SOLO EN EL PLANETA!!!! Cuando comento a mis amigos lo poco que me impresionan las Harleys, o cuando un Harleyero me vacila con el sonido de su hierro y yo le espeto "cómprate una moto" (ni siquiera soy tan benévolo como Sal con "una moto como dios manda", simplemente una moto, no un puto hierro con ruedas...), la gente me mira como a un perro verde. Gracias Sal, sabía que habría alguien más en la Tierra que opinase como yo!

Los 10 artículos mas leídos en el último mes.