Cuando en 1986 Ducati lanzó la Paso 750 del maestro Massimo Tamburini pocos sabían que el mundo-moto iba a cambiar de una forma en muchos casos definitiva. Las formas que planteó, con ese carenado que envolvía toda la moto, no sólo eran estéticas: Primero escondían de ojos por entonces acostumbrados a los motores cuatro en linea japoneses el que la Paso equipaba un clásico V2 refrigerado por aire. Luego permitía que el bastidor no tuviera que ser soldado con esmero, pues sus uniones no se iban a ver, además de poder disponer de los elementos auxiliares en sitios lógicos que ahora no 'molestaban' a la estética. Y luego estaba la imagen que daba, con esa linea continua, ese bloque perfecto, esos (inútiles) retrovisores que marcaron tendencia, los intermitentes traseros integrados, el asiento como uno en la forma del resto... Tamburini en estado puro, algo que venía desarrollando en motos como la Bimota DB-1 o la Suzuki RG 500 Gallina de competición y que las marcas japonesas no dudaron en copiar.
La Ducati Paso tuvo dos evoluciones, la 906 y la 907 ie, además de que su aspecto también se usó en una de las muchas Cagiva Freccia, la C10 R, pero aun así quedó como uno de los más bellos exponentes de las motos de su década... una estética que no debería perderse, más ahora que las marcas siguen buscando cómo recuperar su historia, su pureza, ante el aluvión de motos chinas que llegan con fuerza pero sin antecedentes. Y eso es lo que nos propone el gran Oberdan Bezzi, que la marca italiana vuelva a rescatar las formas contundentes, definitivas, de las Paso. Esta vez, por supuesto, con su último motor 890 V2 y con lo mejor en electrónica y parte ciclo, pero con la misma esencia, la misma presencia, que la original. ¿Qué tal una 'cuarenta aniversario', señores de Ducati?. Obiboi os ha demostrado que sería ¡preciosa!.
Fuente: Motosketches por Oberdan Bezzi
(Nota del Autor: desde 2010 llevo reclamando una nueva Ducati Paso. ¿Habrá llegado el momento? 😅 )




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