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17 noviembre 2011

CON EL "A DE PLATA" EN EL BOLSILLO. 21- Un "par de normas" para viajar en grupo (conmigo)

Miré un día la fecha del carnet de conducir, y me di cuenta que hace más de veinticinco años que aprobé el permiso importante, "el de moto", el A (en aquella época, A2). Así que me he propuesto daros un poco la brasa y contaros manías y anécdotas que me han ocurrido durante este tiempo. ¿Hasta cuando?... no lo sé, según me vaya acordando (algo difícil con este cerebro cada día más reblandecido que tengo)... o cuando digáis basta...


21- Un "par de normas" para viajar en grupo (conmigo)
Los que han salido conmigo en las salidas que a veces organizo dicen que soy "muy maniático”... pero la gran mayoría repite. La verdad es que yo casi todo lo que monto son salidas de medio día, mañana o tarde. Pero tanto si es una salida a curvear “a muerte”, un paseo tranquilo a ver el paisaje, o un “pisteo” por tierra que al final siempre complico un poco... pues los que vienen conmigo deben cumplir unas pocas normas que yo considero básicas. A saber:
-Siempre quedo en una gasolinera con bar. Así no hay escusa para “llenar los dos depósitos” y “vaciar el calderín”. Entiendo que a mitad de camino puede haber una avería, o que le entre a alguien “un apretón”... pero no espero a nadie que a los 50kms dice que necesita gasolina porque pensaba que llevaba y le ha entrado la reserva; o que le apetece parar a hacer pipi en la cuneta o a fumar un cigarrito. ¡Ah! Y se sale a la hora prevista... que los demás no tienen la culpa de que a alguno le guste la cama.
-Las paradas, en los cruces. Yo nunca fuerzo a nadie a ir a una velocidad que no le agrade. Cada uno debe ir al ritmo que le resulte más cómodo, por lo que unos van más deprisa y otros más despacio... y a estos siempre siempre los espero en las travesías de los pueblos, o en las salidas y cruces. Y en estos “agrupamientos” es donde de vez en cuando me apiado de los “drogadictos” y les dejo que se llenen los pulmones de humo... vamos, que hacemos una parada para fotos, pipi, cigarrillos... y conversación.
-Nadie abandona el grupo sin avisar. Muy simple: si te apetece volver, o tienes que regresar porque te han llamado o porque se te hace tarde, lo lógico es que avises a los demás... así no se desesperan buscándote por las cunetas...

Con estas simples normas, lo que quiero dejar claro es que hay que RESPETAR a tus compañeros de ruta. Si llegas tarde, si no repostas cuando todos, si te paras porque te apetece, si no avisas que no continúas, los demás esperan. Y no tienen porqué hacerlo.


Todo esto lo aprendí “a lo duro”. Era septiembre del 87 y nos íbamos al Jarama “el Domi” y su hermano “el Escali” (entonces no tenían esos motes... llegaron unos años después cuando rodaban uno con una Honda Dominator 650 y el otro con una Morini Excalibur 500). 
Llegué a su casa a la hora prevista y con el pequeño depósito de mi Vespa 200 lleno hasta arriba. Escali estaba en la puerta, atando una bolsa a su Ducati Vento. -“Mi hermano se acaba de levantar ahora, está desayunando” -“¿Desayunando? ¿Que no ha dormido bien?” Escali simplemente me miró e hizo una mueca... mal rollo... Bueno, pues cuando Domi bajó, se fue al garaje a por la moto... y tardó otra media hora larga... porque se dedicó a comprobarle el aceite, engrasarle la cadena... vamos, todo lo que DEBÍA haber hecho el día anterior. Claro, nada más salir a la N-III (hoy autovía A-3... entonces una carretera de un carril y doble sentido con miles de pueblos en medio...) se desvió a repostar... porque tampoco llevaba gasolina. Vamos, no habíamos hecho ni tres kms y ya llevábamos más de una hora de retraso. Bien, bien.

Mi preocupación era que el pequeño depósito de la Vespa daba una autonomía muy breve, de menos de 200kms, así que era yo el que iba a marcar el ritmo de las paradas. Cuando paramos, veo que Escali añade a su gran tanque de 16 litros, pero que Domi no lo hace en su Honda CBX 125, según él, porque -“con la gasolina que llevo tengo de sobra”. Por supuesto, a los 50 kms volvíamos a parar porque le entró la reserva. Hala, otra vez los tres a llenar, otros escasos 180kms, otra vez que repostamos Escali y yo... y otra vez que Domi nos joroba 50 kms después...

Al final, lo importante era que habíamos llegado. Disfrutamos del viernes tarde, del sábado, y de las carreras del domingo. El sábado tarde-noche ya habíamos quedado que para evitar el caos que se montaba a la salida del Gran Premio (también la A-1 entonces era N-I... una nacional, vamos), tendríamos los depósitos llenos y todo listo para salir zumbando. Tened en cuenta que en aquella época Campsa tenía el monopolio de las gasolineras, y que había muy pocas, así que imaginad como se ponía de motos la única que había entre Jarama y la M-30 (el único “anillo” que existía entonces).
Como podéis suponer, después de que Domi nos hiciera esperar un montón de rato bajo un sol digno de finales de julio …aceite, cadena, hacer la bolsa... se metió en aquella jodida gasolinera porque no había repostado la noche anterior. Una cola de mil demonios con un calor de justicia.
Pero lo mejor no había llegado: nada más entrar en la N-III, al llegar a la primera gasolinera... ¡¡¡se vuelve a meter!!! Imaginad el tema, porque esa gasolinera era el “punto de encuentro” de miles de moteros levantinos después de salir del caos del circuito. Yo estaba que se me llevaban los demonios, y él, con una simple sonrisa dice: -”He quedado aquí con un amigo para entregarle unas fotos” Así que miré a Escali, el bajó la mirada como disculpándose de su hermano y arranqué la Vespa para marchar en solitario hacia Valencia. Al llegar a su casa, llamé al timbre y le comenté a su madre -“le dejo la tienda de campaña en el ascensor”.

Bueno, pues años después coincidimos los tres en el mismo Moto-Club. Pero cada vez que coincidíamos Domi y yo, lo tenía muy claro: en cuanto surgía la mínima “pirula”, yo por mi lado y él por el suyo.

Como debe ser.

¿No?


22- Una bomba de agua... llena de agua...






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