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22 abril 2017

Las historias del Top Throttle. El tiempo fue tan rápido, que me adelantó sin darme cuenta.

El chisporroteo del fuego me relaja y tranquiliza. Quizá porque me recuerda al sonido metálico del escape de mi Triumph, cuando se enfriaba, después de la batalla, anunciando la calma. Quitarse los guantes, oyendo ese tintineo metálico y crujiente, sano y salvo y sabiendo que mi bolsillo se iba a llenar con el dinero de la maldita apuesta, me sumía en la paz del que sabe que al menos su pellejo va a durar hasta el siguiente duelo.

Atrás quedaron los tiempos, en los que me ganaba la vida como piloto de fortuna en aquellas carreras clandestinas que eran el pan nuestro de cada día. Cuantos cayeron, cuantos no se volvieron a quitar los guantes solos.......  En aquella época, considerábamos que habían caído con honor. Eran tan héroes como bandidos, pero tenían el aura del soldado que lucha por algo honorable..... ¿es honorable la guerra?

El viejo Francis me cedió su granero hasta mi muerte. Siempre se portó muy bien conmigo. Sus hijos, que heredaron la casa, lo admitieron, aceptaron y respetaron. Me puedo sentir afortunado. Con el tiempo,  lo remoze para que fuera un lugar más confortable. Le coloqué una rudimentaria chimenea hecha de piedra, con la que puedo calentarme en las oscuras y frías noches te Rosetown.

Pude encontrar un buen trabajo, o al menos lo suficientemente bueno para mis necesidades, aquí mismo en el pueblo. Encontré en el negocio del viejo Jamie una camioneta de reparto en la que al menos estaba resguardado de la intemperie, durante el día. Deambulaba de un sitio para otro, con la mirada perdida, por las mismas carreteras que pisaba mi Triumph. Solo que mucho mas despacio….. desesperada y aburridamente despacio.

Mi vieja, adorada y querida Triumph…..  Se cruzó en mi vida por casualidad, y siguió en ella, fiel y leal.
Mi vieja amiga, rindió su alma, en la última carrera que disputé. Tuve la mala fortuna de “perder” la rueda
delantera, justo antes de llegar a las piedras del antiguo puente que cruzaba el río. La recuerdo partida por la mitad, y sin reparación posible.
Lloré por ella, amarga y desconsoladamente, y esto es algo que no hice con ninguna persona….. 
A partir de ahí, nada fue igual. Hubo otras, pero no era lo mismo, nunca fue lo mismo.
Mi pasión se fue enfriando progresivamente. Mi trabajo, si es que se le podía llamar así, me ocupaba todo el tiempo, de sol a sol. Llegó un momento que ya no tenía que jugarme el pescuezo periódicamente. La vieja Ford de Jamie, se convirtió en una herramienta de trabajo, pero no formaba parte de mi. Solo funcionaba…..

Mi vida transcurría sin sobresaltos ni novedades. La insoportable tranquilidad de Rosetown, acabó devorándome. 

Nunca me gustaron los niños. Con mi forma de vivir, ni siquiera pensé en casarme y tenerlos. Lo hubiera tenido fácil. Alguna de las chicas del pueblo, se hubiera vuelto loca, si siquiera hubiera mostrado el mas mínimo interés. De hecho, cualquier ser que no hubiera sido un “nuca roja”, hubiera podido elegir a la mas guapa.
Los nietos del viejo Francis, me piden historias una y otra vez. Yo cuento mis carreras, pero siempre acabo por ignorarlos, como si recordara en voz alta para mi mismo. Cuando me doy cuenta, se han ido todos, y me he quedado solo, con un cigarro consumido en las manos, y preguntándome cuando se marcharon….  Son esas cosas que siempre he visto que le ocurrían a los viejos. Quizá debería ser realista, y pensar que ya soy uno de ellos.

A veces pienso, que aún podría darles una buena patada en el culo, a alguno de esos arrogantes jovenzuelos, con sus modernas máquinas, de hecho alguna de ellas aúlla como un lobo de la montaña, Es un sonido extraño, que sugiere maldad. No me gusta, pero la verdad es que intimida bastante. Pienso que lo podría hacer, pero no quiero poner en duda mi leyenda.... aunque, la verdad, si soy realista..... la paliza me la darían ellos a mi.

Mi mente no tiene mi edad, pero la realidad es contundente. Tengo la sensación de haber llegado hasta aquí, mas tarde que el calendario…. como si el maldito tiempo hubiera sido tan rápido, que me hubiera adelantado sin enterarme.
Mis glorias, hace mucho que ocurrieron, y ahora solo me resta recordarlas, para estar orgulloso de que hubo un tiempo en que era temido, admirado y odiado. Un tiempo muy lejano, pero mio…. quizá lo único que puedo decir que me ha pertenecido, en mi vida…. mi tiempo.

1 comentario:

MiguelXR33 dijo...

Es malo hacerse mayor. Bueno, considero que es malo si no sabes evolucionar, saber llevar día a día tu vida. Y aquí tenemos al bueno de Sal, un hombre hecho a sí mismo, independiente, directo y consecuente con su vida y obra. Un "auténtico" si se me permite la expresión. Entiendo que ya mayor, ya superado por la juventud como es Ley de Vida, añore su pasado. Pero lo tuvo, y mientras alguien lo recuerde, siempre será así.

Un gran tipo este Sal Matthews.

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