06 mayo 2014

Algunos consejos que no esta de mas recordar ¿Cuándo debemos cambiar el casco?

Un buen casco es una de las mejores inversiones que se puede realizar, y una de las más caras junto con la adquisición de la motocicleta. La seguridad debe ser nuestra prioridad a la hora de elegir el casco. Tanto si utilizas la motocicleta como medio de transporte diario, como por hobby, las lesiones en la cabeza pueden dejar secuelas graves e incluso pueden resultar fatales.

La limpieza, el manejo adecuado del mismo (evitando caídas innecesarias) y la inspección regular son importantes formas de extender la vida de nuestro casco.
Pero, aunque un buen mantenimiento puede hacer que nuestro casco dure más tiempo, es importante saber cuándo termina su vida útil y éste debe ser reemplazado:

1. Inspeccionar el exterior del casco después de una caída, especialmente si se aprecian profundos surcos. Los arañazos en la pintura no disminuirán la eficacia del casco, pero en caso de que la fibra de vidrio haya quedado expuesta debería hacerse una evaluación más profesional de los daños.

2. A veces los daños en la calota, que es la superficie exterior dura del casco, se aprecian a través de la propia pintura exterior del casco, en la que se pueden ver grandes áreas astilladas o pequeñas grietas de tensión. Ambos son signos de que la estructura del casco ha sufrido excesiva tensión y no debe volver a utilizarse. Si el casco es de resina o policarbonato, su resistencia al impacto es mucho menor. Además de la fibra de vidrio los fabricantes utilizan también el kevlar, una poliamida muy resistente a la abrasión y la cara pero extremadamente resistente fibra de carbono.

3. Los cascos están revestidos en su interior de un material que absorbe parte de la energía del impacto para no trasmitirla al cerebro. La espuma de poliestireno está diseñada para absorber un fuerte impacto con eficacia. Por ello se debe examinar que el poliestireno del interior del casco no presenta zonas comprimidas. Una forma sencilla de comprobarlo es aplicando presión con los dedos, si el material no recupera su forma original nos estaría indicando que ya no es tan eficaz en su labor de absorción. Si al presionar encontramos áreas excesivamente blandas podría ser seña de algún tipo de rotura interna y es conveniente reemplazarlo a la mayor brevedad. Aunque el daño no resulte visible a primera vista, la mayoría de los expertos recomiendan una evaluación profesional del casco tras cada accidente. Hay que tener en mente que la ropa técnica de motorista está diseñada para realizar eficazmente su labor de protección en una sola ocasión.

4. Un parasol o una visera dañada no significa que haya que cambiar el casco. Estas piezas son bastante baratas y fáciles de reemplazar. La parte del casco que más necesita nuestra atención es la calota y el acolchado interior.

5. Los cascos no solo pierden su eficacia tras sufrir algún tipo de caída o accidente, el paso de los años suele afectar al pegamento y resinas que unen piezas del interior del casco, por lo que es importante prestar atención a la fecha de caducidad. Esta depende del fabricante, pero suele ser de unos cinco años o menos.

6. Ten precaución de cómo y dónde se almacena el casco. Por ejemplo, el almacenamiento cerca de gasolina, pintura o ciertos líquidos de limpieza puede acelerar la descomposición de ciertos materiales del casco. Del mismo modo, colocar regularmente el casco cerca de la mecánica caliente o los tubos de escape pueden derretir y deformar el forro de poliestireno, lo que limita su eficacia.

Muchos fabricantes de cascos ofrecen exámenes gratuitos o de bajo costo, para comprobar el daño sufrido tras un accidente que requieran la mirada de un experto. Ellos son los únicos que pueden determinar con certeza si el casco puede ser reparado o necesita ser reemplazado.

Las investigaciones de los fabricantes de cascos se centran en mejorar su resistencia. Evidentemente, el precio dependerá de los materiales que se hayan utilizado en su fabricación, algo que también se dejarán notar en la ligereza y la robustez del casco. Es por ello que los buenos cascos suelen ser muy costosos,  pero no hay mejor elemento de seguridad para mantenerse a salvo en la carretera. No lo dudes, vale la pena que tomes el tiempo y esfuerzo necesarios para asegurarte de que tú casco te está protegiendo como es debido.

Fuente: Motorzon

2 comentarios:

Nani Durán dijo...

La gente piensa que lo de la caducidad del casco, sobre todo los de policarbonato, y referido a la calotra exterior, es una camama, o un invento de los fabricantes para vender más. La verdad es que yo aún no he visto el estudio donde demuestre la caducidad de los polímeros de carbono a los 5 años. Pero en mi tienda, a los clientes que preguntan, lo que es infalible, donde se demuestra una caducidad infalible y que me está ayudando mucho como argumento de venta no es el estado del forro interior, por más cochambroso que lo tenga (la gente tiene muchos menos ecrúpulos de lo que nos creemos a la hora de dónde mete su cabeza). El argumento definitivo es cuando les haces apretar el "poliestireno expandido"... "¿lo cualo?", "el corcho blanco de dentro del casco, detrás del forro y las espumas". Cuando notan que eso está petrificado, cuando les explicas que llevar eso es casi como llevar un casco de piedra, que no amortigua nada de nada, les cambia la cara y las ganas de renovar el casco.

Voro dijo...

Amigo Nani en este país, y mas en el tema de la moto (que te voy a contar), la mayoría de la gente piensa que Einstein era un inútil, mientras alumbra con la linterna un saco de cencerros....

Simplemente hay que hacer caso a los fabricantes que tienen homologados unos materiales y cascos, y que también invierten en I+D. Ellos tienen mas que verificada la duración de sus componentes y la eficacia de los mismos.
Por supuesto, hay que hacer caso también a los profesionales del sector, que son los que transmiten esa información al consumidor final.

Buena táctica la de tocar el interior, pero deberían hacerte caso sin objetar nada. ¿no?

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